
La película de Pino Solanas puso al cine argentino en el mapa global con su polémica exhibición en el festival de 1969; celebrada como una de las más influyentes de la historia del séptimo arte, La hora de los hornos revolucionó la forma en que se hacía cine político
A la hora de hablar del impacto internacional del cine argentino –impacto real y duradero– hay que recordar que quizás el cineasta que más hizo para que se les prestara atención a las imágenes creadas en nuestro país fue Fernando Solanas. Su vida y su trayectoria son, un poco, las de la Argentina misma: cineasta clandestino y contestatario -con Octavio Getino prácticamente inventaron el “cine militante”-, teórico a su modo del cine, exiliado, regresado con la democracia, opositor a Menem (lo balearon en las rodillas cuando hacía su film El viaje), candidato a presidente; diputado, senador, viajero constante entre su país y Francia, polemista, y víctima, finalmente, del Covid.

