El nuevo film de Agresti
Se llama "Valentín" y lo protagoniza Carmen Maura; el director también actuará
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Durante seis semanas, a partir de ayer, Alejandro Agresti avanzará en la filmación de "Valentín". La nueva película del director de "Una noche con Sabrina Love" se rodará íntegramente en Buenos Aires, y será pos-producida en Holanda y en Inglaterra. La española Carmen Maura es una de las protagonistas de esta historia, inspirada en recuerdos de la niñez del cineasta, quien también actuará en el film.
Mex Urtizberea, Jean Pierre Noher, Carlos Roffé, Ulises Dumont (en una participación especial), Julieta Cardinali, y Rodrigo Noya, un actor de 7 años que personifica a Valentín, el chico alrededor del cual gira el relato, completan el elenco. "Después de darle vueltas al asunto, decidí animarme a hacer yo el papel del padre del pibe", dice Agresti, alentado a asumir ese rol por el parecido físico que tiene con su papá.
Un hotel del Abasto perteneciente a una cadena internacional es el sitio elegido por Agresti para vivir mientras filma en la Argentina. Allí recibió a LA NACION al final de "un día movidito", durante el cual hubo recorrida por locaciones, ensayos con los actores, reuniones con miembros del equipo técnico y un encuentro con Luis Salinas, que hará la música de "Valentín". Allí también se va definiendo "El perfume de los libros" (ver recuadro en página 5), un proyecto que Agresti hará en 2002 con producción estadounidense.
La charla comienza con "Valentín". "El film hace eje en el año 69 y su protagonista es un chico de barrio -cuenta Agresti-. Yo nací en San Cristóbal, y la película tiene algunos elementos autobiográficos. Es una suerte de retrato de un hijo de padres separados, que vive con sus abuelos en esa época. Es, también, una mirada sobre la forma de ser que teníamos en un año que además marca el comienzo de otro país. Una época en la que había ciertas cosas de las que los argentinos aún seguimos hablando, pero que no sé si existen ya."
-¿Por ejemplo?
-La cultura de la familia, la del bar. Siempre quise hacer una película de esa época en la Argentina. Y de un año tan importante como el 69, en el que, por ejemplo, el hombre llegó a la Luna. Ese año marca una etapa de revoluciones sociales y de formas de pensar.
-¿La película plantea la visión de un chico sobre ese mundo?
-Sí, todo es desde la visión de un chico. En la película a veces hay narración en off: es del pibe contando lo que ve y tratando de entender lo que sucede en ese año.
-¿Cuántos años tiene Valentín?
-Ocho (la edad que yo tenía entonces). En esa época comenzaron a producirse las separaciones, la pareja tomaba otras formas. Y Valentín tiene el gran problema de la separación de sus padres. En un mundo supermoderno, él es víctima a ser educado en un medio antiguo como el de sus abuelos. Al padre prácticamente no lo ve -es un mujeriego que cada fin de semana le presenta una nueva novia diciéndole "ésta va a ser tu mamá"-. El pibe va buscando una mamá e ilusionándose, hasta que empieza a entender cuál es el juego sexual y de pareja de los adultos.
-¿Tampoco ve a su madre?
-Ella no aparece en la película. En eso es autobiográfica, porque mis viejos se habían separado cuando yo tenía tres años. Entonces Valentín se la imagina y también se pregunta "¿por qué no viene a verme?" Al mismo tiempo le tiene miedo a la madre (los parientes le dicen cosas como "tu mamá es una loca"). Pero quiere tener una mamá. Entonces, frente a cada relación del padre, él trata de ser comprador o de boicotear, según le guste o no esa relación. En ese punto la historia habla un poquito de la sexualidad, y ahí está metido también el tema del machismo... Porque el pibe, sin darse cuenta, también se va transformando un poco en un mujeriego. Cuando sale con las novias del padre, las quiere seducir, histeriquea. De golpe le gusta una, y al mismo tiempo le gusta más otra por otras cuestiones. Y no se conforma con nada... Es lógico, no puede encontrar la madre, así que todas lo van a defraudar en algo.
-¿Por qué elegiste a Carmen Maura para el papel de la abuela?
-La admiro, y nos hicimos amigos hace algunos años. Cuando yo iba a hacer "El viento se llevó lo que" iba a estar ella. Pero se retrasó la filmación de una película que Carmen estaba haciendo con un director francés, y como yo no podía demorar mi rodaje al final elegí a Angela Molina. Así que nos quedamos ambos con las ganas de trabajar juntos. Cuando empecé a escribir "Valentín", de golpe recordé los ojos de mi abuela y me acordé de Carmen. La llamé, le mandé el guión y después nos encontramos en Madrid. Ella me dijo: "Es el primer guión con el que lloré, y quiero hacerlo".
-¿Cómo fue el proceso de elaborar una historia que involucra aspectos autobiográficos?
-La historia de la madre y el pibe siempre me dio vueltas en la cabeza. Pero no podía sacarle dramatismo. Contar algo mío muy dramático y hacerme la víctima es muy fuerte. No quería caer en eso. Los años van dando más perspectiva y le vas encontrando lo cómico al asunto. O la vuelta para que no sea como ponerme a llorar frente al público. Y también le fui encontrando las cosas lindas, además de poder abrirla de mí, ya que la historia no es solamente eso. Uno puede tener una idea o le puede preocupar un tema, pero con eso tiene que hacer algo de dos horas de duración, estructurado e interesante. Dos años atrás me metí durante unos días en este tema y escribí el guión, que salió muy rápido, quizá porque tiene cosas que son recuerdos personales.
-Es la primera vez que vas a hablar sobre la familia en un film.
-Sí. No podría haberlo hecho en las películas que hice afuera. En Holanda o en Francia podría hacer películas sobre muchas cosas, pero sobre una familia... Porque hay que ser del lugar. Una familia es un núcleo que funciona en cada país de forma distinta, tiene situaciones y una forma de relacionarse diferentes. Voy y vengo entre Holanda y la Argentina. Tengo familia allá (sonríe), un hijo con una holandesa, dos con otra. Pero es más fácil hablar holandés que entender qué significa para un holandés el núcleo familiar. Cómo funciona una familia argentina, o eso que se llamaba familia, que hoy está al borde de la extinción, y a lo que le quiero rendir homenaje, sólo lo sabe un argentino. De todos modos, quizá por la experiencia de vivir en Holanda, veo que la Argentina mantiene muchas cosas de la familia, sobre todo por su cultura con influencias de España e Italia, países que también conservan el ámbito familiar.
-¿También por una cuestión de edad podés hablar ahora sobre la familia?
-Seguro que la madurez tiene que ver. Incluso me pregunto por qué mis familias fracasan también. Lo que me atrajo de hacer "Una noche con Sabrina Love" fue la inocencia del pibe. Nunca había trabajado con un adolescente como protagonista. Eso también me ayudó como disparador de "Valentín". Generalmente los adultos nos buscamos los conflictos. Pero los chicos tienen conflictos más genuinos, que les vienen de afuera y realmente les meten los adultos. Me atraía hablar sobre ese aspecto en especial. Por eso la película está contada desde la mirada del pibe.
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