
El bailarín tímido y perfeccionista que supo triunfar en Hollywood gracias a su carisma fue uno los responsables del lenguaje de los números musicales en el cine clásico; célebres son su decena de películas junto a Ginger Rogers, acaso su mejor partenaire pero no la única
Cuando empezó a trabajar en Broadway, era un joven de 18 años muy tímido. Se inspiraba en el trabajo de uno de los bailarines más famosos en la historia del teatro neoyorquino: George M. Cohan. Pero iba más allá cuando trataba de compensar las inseguridades que le producían sus rasgos físicos: no era alto, era muy flaco y no le gustaba su mentón, su frente ni sus orejas. Trató de compensar lo que él consideraba que eran sus mayores debilidades imitando la gracia y galantería de Cohan. Junto a su hermana Adele hicieron shows en Estados Unidos e Inglaterra con mayor o menor éxito. Inventaron nuevos pasos y rutinas de baile, hasta que empezó a cansarse del mundo en Manhattan. Quería descubrir nuevos horizontes. El mundo todavía no había descubierto a Fred Astaire.

