
Una década atrás, cuando todavía era una adolescente, Anya Taylor-Joy hizo una arriesgada apuesta por un género que hasta allí era completamente desconocido para ella, con resultados deslumbrantes
Anya-Taylor Joy empezó su carrera de estrella cuando apenas llegaba a los 17 años. Y a pesar suyo, porque después de verse por primera vez en la pantalla, interpretando al personaje que terminaría consagrándola, se sintió tan mal que llegó a pensar que jamás volvería a hacer una película. “Pensé que nunca volvería a trabajar –le dijo a The Hollywood Reporter muchos años después, en 2021-. Todavía siento escalofríos al pensar en ello. Fue simplemente la peor sensación del mundo. Lo único que pensé es que había decepcionado a las personas que más amo en el mundo. No hice nada bien”.
