
Estrenada en 1999, Dogma fue la película más ambiciosa de Kevin Smith, cineasta independiente y creyente, que tiene a dos ángeles caídos como villanos, una trama repleta de preguntas sobre la fe y el lugar de la ortodoxia, pero la razón por la que no puede verse es bastante más terrenal
Entre los grandes misterios de las religiones, aparece el del humor. De si es posible reírse de la religión, por ejemplo, o -y en el caso que nos ocupa es más preciso- con la religión. Conocemos casos en los que tal dilema ha desencadenado la violencia más atroz: el ataque a Charlie Hebdo en 2015 es un ejemplo. Luego de que el semanario satírico mostró caricaturas de Mahoma, los hermanos Said y Chérif Kouachi, vinculados a Al Qaeda, entraron a la redacción, asesinaron a doce personas (entre ellos los célebres humoristas Cabu y Wolinski) e hirieron a otras once. “Todos somos Charlie”, gritó el mundo. El propio semanario volvió a la carga con la portada histórica en la que Mahoma, con el cartelito “Todos somos Charlie”, decía también “todo está perdonado”: esa edición, la 1178, se burla de los ataques en todas y cada una de las páginas. La respuesta de los humoristas fue poner en ridículo a los fanáticos.

