
Tan demente y eufórica hoy en día como a su estreno hace diez años, el film que lanzó a la fama a Margot Robbie y se convirtió en materia de estudio tanto de gurúes y emprendedores como embaucadores; perdió los cinco premios Oscar a los que estuvo nominado pero ya es un clásico moderno
El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese, tiene ya diez años. O quizás sea más justo decir que solamente tiene diez años, porque uno hace el ejercicio de transportarse diez años atrás y no, no suena a película de 2013: este es un film grande, excesivo, expansivo, que parece hecho treinta o cuarenta años atrás. Porque en 2013 el cine no solía ser con frecuencia como El lobo de Wall Street: tan salvaje, tan poco adaptado a los tiempos, tan bestia, tan único en su desfachatez, tan insolente.

