
Ninguna película supera en polémica por minuto filmado que la que dirigió Tinto Brass en 1979, con un elenco encabezado por Malcolm McDowell, John Gielgud y Helen Mirren
De todas las películas escandalosas o prohibidas del siglo XX, ninguna se iguala en chismografía y problemas con Calígula, dirigida por el italiano Tinto Brass en 1979. No solo porque su producción fue un desquicio, no solo porque estaba llena de estrellas, sino porque básicamente se trata del film con escenas pornográficas más cara y taquillera de la historia. Y también, de las más prohibidas y menos vistas, paradójicamente. En la Argentina era imposible que en aquel año pasara el filtro de la censura, aunque de todos modos -ya veremos- fue también un éxito en estas playas. Es raro que nadie haya escrito el libro que merece su producción, las persecuciones judiciales a que dio lugar, los desórdenes en el plató y la intervención del verdadero villano del asunto, el productor Bob Guccione. No sería quizás un libro más interesante que la Vida de los Doce Césares, de Suetonio, pero sí mucho más divertido.
