
Fue un éxito de taquilla en 1986 y perduró en la memoria gracias a su elenco y a una canción de Attaque 77 que ensalzaba a su protagonista, Edda Bustamante; la película de Emilio Vieyra es una de las pocas “populares” de la época que puede verse en streaming
Era obvio que iba a ser demoledor. Después de la dictadura, era previsible un momento de libertad de expresión fuerte y sin restricciones. Al menos eso parecía. En aquellos primeros años del gobierno de Alfonsín, llegó el “destape”, término que venía de España. Allí, tras la muerte de Francisco Franco en 1974 y del Tejerazo (aquel intento de golpe de Estado restaurador que marcó el verdadero final de la era franquista a principios de 1981) se abrió la compuerta al desborde. Fue el comienzo de Almodóvar, el surgimiento de Loquillo, la aparición de la revista El Víbora. En todo sentido, España fue una fiesta o, más precisamente, una bacanal, al menos en el aspecto cultural. En la Argentina, ya tras la derrota de Malvinas y el consecuente resquebrajamiento de la dictadura, empezaron a aparecer, tímidamente, reflejos de aquel movimiento. Pero todo estallaría a partir de 1984. El cine argentino, que seguía arrastrando –no había VHS, ni DVD, ni Internet– millones de espectadores a las salas, fue uno de los campos donde el destape saltó con más fuerza. Pero no con más aceptación. El movimiento –fugaz, pirotécnico– dejó películas que se volvieron íconos como Correccional de mujeres (Emilio Vieyra, 1986; está disponible en Qubit.tv y se puede encontrar completa en buena copia en YouTube): sexo, violencia, drogas y sangre para la calle Lavalle.

