
Las "novelas gráficas" inspiran al cine actual
Este año se vieron tres adaptaciones
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En lo que va del año ya se estrenaron tres adaptaciones cinematográficas de "novelas gráficas". Pero ¿de qué se habla cuando se habla del tema? Una definición rápida podría ser la de historieta de alta calidad y de un autor de renombre, con cierta autonomía, que no responde a superhéroes convencionales y que, publicada en episodios o en una sola edición, generalmente de tapa dura, totaliza más de cuarenta o cincuenta páginas.
Dicen que el término novela gráfica fue acuñado para definir a "Contrato de Dios", una historieta de Will Eisner publicada en 1978, y que una de las primeras llevadas al cine fue "Camino a la perdición", de Sam Mendes, según el original de Max Allan Collins.
Pero ¿acaso "El eternauta", de Héctor Oesterheld, primero con dibujos de Solano López y más tarde en la versión corta y más politizada con los de Alberto Breccia (la primera historieta latinoamericana publicada en la revista italiana Linus), no había sido, allá por 1957, una pionera del formato?
Más allá de cualquier tipo de definición para discutir, el cine se anticipa a la novela gráfica. Sin embargo, con el paso de los años y la evolución del arte de contar historias a través de viñetas con textos, con secuencias y planos arriesgados, las historietas harían gala una y otra vez de su vocación de anticiparse al cine, tanto en lo temático como en su concepto visual. Si bien historietas como "Little Nemo" hicieron su aporte a mucho cine de ficción fantástica algunos años y décadas más tarde, otras tuvieron versiones con actores muy rápidamente. Los seriales, como "Judex", de Louis Feuillade en 1917, o "Flash Gordon", de 1936, son buenos ejemplos. Sin embargo, debería pasar mucha agua debajo del puente para que tanto la crítica como el público reconocieran, finalmente, a un arte que sin esfuerzo podía ser fuente de guiones espectaculares. Alguna vez Federico Fellini y Milo Manara se unieron para el proyecto "El viaje de G. Mastorna", que nunca pudo concretarse.
Este año se conocieron tres excelentes películas tomadas de lo que se conoce como novelas gráficas. La primera fue "Sin City: Ciudad del pecado", de Robert Rodríguez y el historietista Frank Millar; la segunda "Oldboy", del oriental Chan-wook Park, y la tercera "Una historia violenta", del canadiense David Cronenberg, según la novela gráfica de John Wagner y Vince Locke, las dos últimas actualmente en la cartelera porteña. Seguramente en 2006 se conocerán la también violenta aunque condimentada con humor "Boda sangrienta", del belga Dominique Deruddere (que en diciembre, tras pasar por la reciente Semana de Cine de Valladolid se preestrenará en Pantalla Pinamar), y la británica "V de Vendetta", de James M. McTeigue, que fue director de la segunda parte de "Matrix", ahora producido por los hermanos Andy y Larry Wachowski. Las cuatro coinciden no sólo en adaptar novelas gráficas, sino en ser un claro desafío al cine industrial convencional (la primera fue rodada casi en su totalidad en blanco y negro), arriesgadas frente a los típicos productos surgidos de estudios de mercado. Las cuatro tienen como común denominador la violencia, desde diferentes ángulos, en un mundo que, más o menos real o fantástico, se parece cada vez más al de este principio de siglo, día tras día sacudido por violencia de todo tipo. Las cuatro están dirigidas a todo tipo de público, aunque cada una esté direccionada a un grupo de fanáticos incondicionales. Las cuatro historietas son, a fin de cuentas, sólidos "story boards", del estilo de los que se usan en muchas producciones, como boceto de lo que finalmente los actores deben hacer y la cámara encuadrar.
Lo que vendrá
Resulta curioso, sin embargo, que tanto las elogiosas críticas de "Ciudad del pecado" como las de la coreana ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2004, y "Una historia violenta", dejaron en un segundo plano los originales que, sin embargo, deberían ser los primeros destinatarios de los aplausos. Algo parecido ocurrió con "Boda sangrienta", una comedia negra que toma "Luna de guerra", el excelente libro de historietas de Jean Van Hamme y Hermann Huppen, en su paso por los circuitos europeos, un fenómeno que seguramente se repetirá dentro de poco -desde el 2 de diciembre en los Estados Unidos- con el estreno de "Aeon Flux", de Karyn Kusama, según los personajes creados por Peter Cheng y Matt Manfredi para la serie animada de MTV, y en marzo de 2006 cuando se revele el misterio de "V de Vendetta", de acuerdo con el extraordinario relato gráfico de David Lloyd y Alan Moore, que muchos adelantan y cuestionan al definirlo como una apología del terrorismo.
El afiche (que ya puede verse en la página www.vforvendetta.com , igual que los avances repletos de efectos especiales) asegura que "Los pueblos no deberían tener miedo de sus gobernantes. Los gobernantes deberían tener miedo de sus pueblos"...
En los próximos meses se conocerán al menos tres de estas nuevas propuestas que tienen que ver con este estilo gráfico. La coproducción belga-alemana "Boda sangrienta" comienza con la fiesta de casamiento del hijo de un personaje bastante oscuro y violento que tiene entre sus ambiciones comprar el lugar que rentó para el banquete, y que, a poco de comenzado descubre que la comida no parece demasiado fresca. La razón es suficiente como para persuadir a sus invitados de retirarse sin pagar, lo que molesta al dueño del lujoso restaurante quien, sorpresivamente, secuestra a la esposa del padre enojado y a la recién casada, en el baño. Se desatará una guerra a tiro limpio, y ya nada volverá a ser lo que fue.
"Aeon Flux", basada en la exitosa serie animada de MTV, tiene lugar dentro de cuatro siglos, cuando el mundo está sometido por un gobierno totalitario, contra el que lucha la protagonista -Charlize Theron- y su grupo de resistencia. El tema tiene cierto parecido al de "V de Vendetta", que tiene lugar en una Inglaterra que devino opresiva, donde V, un personaje que es una singular versión del clásico icono de anarquista que opera en las sombras de principios del siglo XX, también está camino de terminar con una tiranía haciendo explotar el Palacio de Windsor y el Parlamento inglés, y de paso liberar a una mujer (Natalie Portman en versión rapada en una de las primeras escenas de la película) que, como el Winston Smith de "1984", aquel insuperable relato de George Orwell, es encarcelada y torturada con el fin de obtener información que permita dar con los grupos rebeldes. Y no son los únicos proyectos en danza.
La pregunta inevitable es ¿y para cuándo el cine argentino se atreverá con "El eternauta" o, más cerca en el tiempo, con la audacia de "Parque Chas", de Ricardo Barreiro y Eduardo Risso, entre tantos relatos que merecerían pasar a la pantalla grande? Habrá que tener paciencia.




