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Nastassja Kinski en el clásico de Wim Wenders, París, Texas (1984)
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Las películas que deberías haber visto: París, Texas, el influyente film de Wim Wenders repleto de emociones, paisajes y sutilezas

En 1984, el realizador alemán presentó la que, para muchos, es la pieza definitiva en su filmografía

En 1984, el realizador alemán presentó la que, para muchos, es la pieza definitiva en su filmografía

7'
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Sin dudas, las acciones de Wim Wenders como director y como autor fundamental del cine del momento cotizaron muy fuerte en los años ochenta del siglo pasado. Muerto Rainer Werner Fassbinder en 1982, eran Werner Herzog y Wenders los dos más grandes en actividad del cine alemán de esos tiempos y a la vez con cierto alcance en términos de público allende las fronteras de su país (Alexander Kluge siempre perteneció a un círculo minoritario). Todavía a principios de los noventa el nombre de Wenders era reverenciado por la cinefilia como uno de los fundamentales, los ciclos retrospectivos sobre su obra se sucedían en las cinematecas y no pocas de sus películas se estrenaban comercialmente, algunas con gran éxito. Luego, sobre fin de siglo, Wenders entró en un derrotero de ficciones que porfiaban en caminos por lo menos objetables, mientras alternaba con algunos documentales sobre artistas que podían ganarle espectadores -notoriamente Buena Vista Social Club- pero que ya no le servirían para recuperar ese lugar en el olimpo de los autores del momento. El cine estaba ya en otro ecosistema, y Wenders ya no era el Wenders del que se mentaban sus historias renuentes a ser contadas, sus planos como fotografías o sus fotografías que prefiguraban rodajes, del que se hablaba de su particular uso de tanta música y de sus ideas acerca de por qué el cine -el cine americano- ya no podía ser tal como él lo había conocido.