Olmos: actor, director y militante

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24 de abril de 2001  

En una consulta popular realizada el año último en 48 Estados de EE.UU., el actor, director de cine y activista político Edward James Olmos fue elegido "el latino más influyente en los EE.UU.". Bien podría pensarse como candidatos para ese puesto a un Ricky Martin, una Jennifer Lopez o una Salma Hayek, figuras latinas totalmente integradas a la maquinaria del star system hollywoodense. Pero evidentemente Edward James Olmos ha conseguido otro tipo de poder.

Este hijo de inmigrantes mexicanos, nacido hace 54 años al este de Los Angeles, que saltó a la fama en los años ochenta por su personaje de Sargento Castillo en "División Miami", es hoy un abanderado de los derechos de los latinos, especialmente de los chicanos, aquellos que como él nacieron en los EE.UU. En tal sentido, el cine le sirvió para llevar adelante su prédica (hace cuatro años que dirige el Festival de Cine Latino de Los Angeles), y para extenderla a otros campos. Sin embargo, no ha sido su participación en películas como "Selena" o "Blade Runner" lo que más enaltece su espíritu combativo, sino su perseverancia para generar -con poco dinero- proyectos que exponen los conflictos de los latinos en ese gran mix cultural estadounidense. De hecho, su participación en casi la totalidad de las 20 películas que existen sobre temática chicana lo cuentan como protagonista ("La balada de Gregorio Cortés" y "Zoot Suit" son algunas), y en 1992 dirigió y encabezó el elenco de "American Me", un alegato sobre la persecución que sufrieron los mexicanos a partir de los 50, y la organización de una mafia mexicana que reina desde las cárceles. Estas películas se están proyectando (desafortunadamente sin subtítulos) en el Buenos Aires III Festival Internacional de Cine Independiente dentro de la sección "Los que no somos Hollywood: Cine Chicano".

Al hablar en español, con cierta dificultad, mezcla términos en inglés y spanglish. Se expresa con la misma parquedad que el sargento Castillo de "División Miami". Su mirada severa, el rostro anguloso y la cara con marcas acompañan su determinación. "Nos tienen miedo en los EE.UU. porque los latinos somos muchos. Todos juntos somos el séptimo producto nacional en el mundo. Pero pelear este pleito es difícil cuando un hombre como Jack Valenti (presidente de la Motion Picture), dice que quiere tener el 100 por ciento del negocio del cine", cuenta a La Nación . Olmos comenta que ha rechazado "fama y fortuna" junto a roles en el cine y la TV que contrariaban sus valores. "Tengo 54 años y estoy empezando mi vida. Con el apoyo de la gente, en los próximos diez años seré más de lo que soy ahorita. Cada vez se comprende más el sentido de nuestra lucha." Es evidente que su activismo político ya ha excedido la realidad cinematográfica. "En los últimos 20 años he trabajado con los presidentes de Guatemala, Honduras, El Salvador, México y con cuatro presidentes de los EE.UU.: Carter, Reagan, Bush y Clinton. Pero no soy político, aunque la gente quiere que acepte como gobernador del Estado de California o de Nueva York. No estoy preparado para serlo, pero no me niego a colaborar."

Paso a paso, Olmos va concretando sus planes. Hace cuatro años que lleva adelante junto al músico Carlos Santana y al actor Jimmy Smith un proyecto para construir en Los Angeles un complejo de salas que exhibirán un 50 por ciento de films hablados en español: "Ya tenemos la tierra. Con Santana sabemos que si nosotros no lo hacemos nadie lo hará. Muchos que tienen peso en la industria han querido ayudarnos, pero no queremos depender de nadie".

- ¿Cómo vivió personalmente los conflictos de la cultura chicana?

-Cuando era chico en mi barrio de Los Angeles había una mezcla muy bonita: chinos, japoneses, indígenas, mexicanos, rusos, judíos, mormones, católicos, protestantes... Pero luego se armaron guetos y cuando entré por primera vez en la escuela conocí la discriminación en un letrero que decía: "Si no vale decirlo en inglés no sirve decirlo en ningún idioma".

-¿Su familia de qué manera reaccionaba a esas provocaciones?

-En mi casa convivíamos cuatro generaciones. Mis bisabuelos no tenían mucho conocimiento de lo que estaba pasando, pero nos ayudaron mucho porque nos hablaban en español y no nos impedían hablar puro inglés.

-¿Lo estimularon en la política?

-Sí. Mi abuela -de parte de mi mamá- era hija de Enrique Flores Magón, que fue muy conocido en México durante la revolución. Mis bisabuelos hicieron avanzar la causa en la prensa. El grito de "Tierra y libertad" es de mi tío abuelo Ricardo, que después tomaron Zapata y Pancho Villa.

-¿Qué piensa de la visión maniquea sobre el mexicano en el cine norteamericano?

-No he sido discriminado afortunadamente. Pero es cierto que según el cine norteamericano los mexicanos somos siempre los culpables. El cine forma parte del "entertainment business", y no del "entertainment social understanding" (comprensión social del entretenimiento).

-Su personaje en "American me" tiene mucho de Michael Corleone, ¿Al Pacino fue su referencia?

-En 1970 Pacino iba a protagonizar esta película, pero abandonó el proyecto para hacer "El padrino". Gracias a Dios no la hizo porque seguramente hubiera sido una visión muy romántica, glamorosa y manipuladora como lo es "El padrino".

-¿La cadenas de TV se interesan en la promoción del cine latino?

-No. Los culpables, más que cualquier otro, son los ejecutivos de las grandes cadenas. Estamos más retrasados que hace 30 años. Y somos más de 45 millones de latinos en los EE.UU.

-¿Qué opina de las estrellas latinas que triunfan en los EE.UU.?

-Jennifer Lopez está haciendo cosas para la industria y no en beneficio de la humanidad. Salma usa su fama y su poder con inteligencia. Yo he estado muy unido con Antonio Banderas y Benicio del Toro. Pero nada cambiará hasta que seamos conscientes de que es necesario apoyar el cine latino en cada país. Es difícil, a la gente le encanta el cine norteamericano.

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