
Se reestrena el film del polaco Andrzej Zulawski en las salas de cine, pero esta vez en una versión más completa
Por varios motivos es bueno que ciertas películas del pasado se reestrenen en estos tiempos en nuestro país. El primero, descubrirle a mucho público que el cine no es solo ese tipo de espectáculos que se ven en los grandes multipantallas hoy por hoy. El segundo, que mucho de lo hecho antes de estos días un poco demasiado pacatos era más audaz, más original, más personal que lo que nos atraganta hoy. El tercero, el disfrute en copias buenas de films que están básicamente inhallables incluso con la miríada de plataformas disponibles. Hace algunas semanas sucedió con la obra maestra de Luchino Visconti Rocco y sus hermanos; esta semana -después de su paso por el Festival de Cine Francés- tenemos la tremenda y terrible Possession, que aquí se conoció hace 42 años como Una mujer poseída, la única película hablada en inglés del polaco Andrzej Zulawski que le dio a su estrella Isabelle Adjani la Palma de Oro como actriz en el Festival de Cannes, y lateralmente permitió que creciera la carrera de un hasta ese entonces casi desconocido Sam Neill. Pero sobre todo abrió camino a la mezcla de body horror y terror psicológico. Dicho de otro modo: si el año pasado hablamos mucho de La sustancia, si antes Cannes había consagrado algo como Titane, es porque existió previamente Possession.

