
Encarnación del estilo de vida norteamericana con sus lobos solitarios, es uno de los géneros hollywoodenses que ha visto amenazada su supervivencia a manos del cine de superhéroes
Es difícil definir el “cine de acción” porque todo el cine es acción, puro movimiento. Sin embargo, tendemos a hablar de “películas de acción” como una categoría, un género aparte. En los EE.UU., el término es “action thriller”, y la segunda parte es engañosa porque “thriller” (lo que genera un estremecimiento, literalmente) puede ser una película de terror, una de suspenso, una de ciencia ficción, o del tema que fuere. Lo bueno que tiene la etiqueta en inglés es que nos concede la precisión que en castellano nos elude: una película de acción es aquella en la que el movimiento lleva al estremecimiento. De allí que abunden autos veloces, trompadas tremendas y tiros a granel. Ese conjunto de películas que nos hicieron ir al cine en primer lugar, esas de los sábados a la tarde en la tele donde el peligro rondaba cada corte publicitario. Esas en las que un movimiento peligroso y mortal era -es- también una elección moral.
