Una estrella de bajo perfil
En El agua del fin del mundo, film que se estrenará el jueves, el actor interpreta a un solitario personaje en las antípodas de los galanes que lo hicieron famoso en la TV, a la que volverá en 2011 con una tira envuelta en el misterio
1 minuto de lectura'
Hombre de pocas palabras, pero muchos adjetivos, y todos ellos positivos. Así es Facundo Arana. Acepta sin vacilar posar para las fotos debajo de la lluvia y se peina con los dedos luego de acariciar el capot mojado de un taxi: "Es sólo agua. Qué lindo, ¿no?". Pero no es el agua de Palermo Chic la que le interesa al actor de 38 años. El jueves se estrena la ópera prima de Paula Siero, El agua del fin del mundo, en el que compone a un personaje oscuro, también de pocas palabras y regresa así a la pantalla grande, un universo que no ha frecuentado demasiado.
Cuando tenía 20 años, durante diez meses, Arana tocó el saxo en la estación Pueyrredón del subte de la línea D, inmerso en "una búsqueda personal". Hoy, a los 38, el actor volvió a descender a los andenes, esta vez, con un acordeón y partituras del "Chango" Spasiuk. Martín, la criatura que compone en El agua? , un artista callejero, conoce a dos hermanas con un único objetivo: reunir cuanto antes dinero para viajar a Ushuaia y así cumplir el deseo póstumo de una de ellas. Para estos papeles Siero eligió a Guadalupe Docampo ( La tigra Chaco ) y Diana Lamas, una actriz de gran trayectoria en teatro, integrante de La Banda de la Risa y la seductora de Dos menos , con Héctor Alterio y José Sacristán. Además participan de esta película Graciela Stefani, Mauricio Dayub, Mario Alarcón y Antonio Ugo.
Aferrarse al otro
Arana interpreta a un personaje muy distinto a los que tiene acostumbrado a su público, y si bien narra una historia de amor, no lo hace como los galanes que interpretó. Martín es un antihéroe, un marginal dueño de un pasado tortuoso. Arana responde con cierto fastidio sobre la escena de sexo que filmó, escena que él mismo trae a colación durante el diálogo. "Aquí se cuenta claramente una necesidad de aferrarse al otro. Hice doscientas mil escenas de sexo, quizá no tan jugadas como ésta, porque no está contada con los prejuicios de nuestra sociedad, sino desde las raíces de cada uno. Ni mi personaje ni el de Guadalupe [Docampo] tienen necesidad de esconderse detrás de nada. Se encuentran y las palabras no son necesarias", dice Arana. Otra escena, quizá más cruda y realista, es la de la huida tras un robo, en la que Arana corre desgarrado por una avenida.
"Ensayamos muchos meses, más que en teatro. La película se hizo sólo con el dinero del Instituto de Cine, por eso las escenas se filmaron una sola vez. La directora gritaba: «¡Acción!». Había un tiro y había que clavar un centro. Esta es una película de muchos centros", cuenta el actor, y acompaña sus palabras con sus brazos como si mirase detrás de una lente. En este gesto se advierte su campera de marca manchada con pintura de color rojo, vestigio de su trabajo en una campaña solidaria.
Cultor del bajo perfil
Arana firmó un contrato de confidencialidad con Gustavo Yankelevich, así que tampoco puede hablar sobre el proyecto que ya es un hecho: el actor regresará en 2011 a la TV con una tira, producida por Tomás Yankelevich, para RGB (de su padre Gustavo). Se desconoce el elenco y el canal por el que se emitirá, pero aunque él no lo confirme, la historia ocurrirá en otra época y tendrá tintes de humor y de ciencia ficción, escritos por Marta Betoldi ( Ciega a citas, Socias ).
En pareja con María Susini y padre de tres hijos, el actor integra un selecto grupo de figuras de la TV que poseen un alto poder de negociación con los productores a la hora de estipular los contratos. Arana lo niega. "Me corto una mano antes de pedirle a alguien que ponga o saque a tal actor. Si tengo esa capacidad, nunca la ejercí." Arana responde también con diplomacia a un tema que irrita a los actores: no cobrar por la retransmisión de los programas que ya fueron emitidos. "Estoy a la mañana, a la tarde, a la noche; dos veces por día, tres, cuatro; en varios canales. No hay que pelearse con eso. Un empresario te contrata para hacer algo y después se retransmite, y te dice: «Vos ya cobraste. No te tengo que pagar de nuevo.» Bueno, si él puede dormir es porque tiene la conciencia tranquila y no piensa que está equivocado. Entonces yo no tengo nada que decir."
Arana recorrió en los últimos meses el país filmando un documental que se verá a fin de año, en el que recabó imágenes de las campañas en las que se desempeña como vocero, una sobre la donación voluntaria de sangre y otra sobre la prevención del cáncer, y llevó a cabo una gira de teatro con Poder se puede , junto con Nicolás Scarpino. "Me dan miedo las rutinas. Si tengo ganas de volar, tomo clases para aprender. Si quiero viajar, lo hago. No estuve en TV, pero tampoco perdí el tiempo. Me dediqué a hacer cosas que trasciendan mi profesión."
Desde que concluyó Vidas robadas (2008), Arana cultiva el perfil bajo. Con un grupo de amigos se reúne a menudo en un taller a tocar música, a escribir, y a ensayar. No quiere revelar quiénes, pero sí se refiere a Marcelo Cosentino ("me gusta admirarlo"), quien dirigirá en Mar del Plata al mediático Ricardo Fort. "Sí, voy a Mar del Plata; voy a ir a ver la obra. Cosentino no va a dirigir a Fort. Va más allá de la figura. Va a dirigir una obra, con muy buenos actores."
- 1
- 2
De Timothée Chalamet a Jessie Buckley, cómo funcionan las campañas de desprestigio que cambian el rumbo de los premios Oscar
3“Una pesadilla”: el film basado en un héroe de los 80 que fue el punto más bajo en la carrera de un actor y que hoy es de culto
4Violeta Kreimer, la productora argentina que compite por un Oscar: de cómo nació su proyecto al apoyo de dos grandes actrices



