
Eternamente agobiada en la vida real por una inseguridad casi patológica, Rita Hayworth encontró en el policial negro de los años 40, y especialmente en La dama de Shanghai, una ocasión estelar para su lucimiento con un gran personaje de mujer fatal, dirigida por su entonces marido, Orson Welles
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“Siempre creí que, si alguna vez recibía buenas críticas, me pondría muy contenta. Pero todo esto es muy vacío. Nunca me dan lo que yo quiero. Y lo único que quiero es lo que quiere todo el mundo: que me amen”. Esta frase textual de Rita Hayworth puede leerse en una de las mejores biografías de Orson Welles, firmada por Barbara Leaming.

