
La obsesión de Laura Azcurra por el paraíso
La actriz dialogó con LA NACION LINE sobre su trabajo en "Paraíso Rock"; se refirió a las presiones del rating y a los desafíos de encabezar una tira juvenil
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A un público joven apuesta la nueva tira de canal 9 “Paraíso Rock”, que con suerte poco clara aún -en cuanto a la preferencia del público- comenzó la semana pasada.
Laura Azcurra, una de las protagonistas, dialogó con LA NACION LINE sobre los nervios de comenzar un nuevo ciclo, el péndulo del rating, su forma de trabajo y su obsesión por los detalles.
Después de un tropiezo (formó parte el año pasado del poco afortunado programa “Pensionados”) ¿da más vértigo comenzar un nuevo ciclo?
A mí me divierte mucho hacer distintos personajes y el de Carmela siempre me resultó muy atractivo, desde el comienzo. Es una chica hippie, muy desprejuiciada, muy temperamental, muy apasionada. Me gusta la idea de hacer un personaje común y corriente, me dieron ganas de decir: “Vamos a hacer algo costumbrista, paremos un poco de tanto realismo mágico, de tanto conjuro, de tantas haditas”. Estoy muy contenta.
¿Se siente mucha responsabilidad por estar al frente de un ciclo televisivo?
No, lo externo te pone nervioso. Yo sigo laburando igual que siempre, por ahí soy aún más detallista de lo que soy siempre. Pero mi trabajo sigue siendo el mismo. Le pongo la misma pasión y compromiso a un trabajo de diez capítulos que a un protagónico. Además, digamos que somos cuatro los protagonistas de la historia, y eso está bueno.
Cuando hablás de que lo externo te da nervios, ¿lo decís en relación con el rating?
Sí, al rating y a los chismes, al panic attack de nosotros hicimos tal y había que hacer tal. Yo trato de no engancharme en eso porque sino estaría preocupándome en otra parte de este laburo que la verdad no tiene que ver con la mía. Mi trabajo es estar lista a la hora que tengo que estar, tener estudiadas mis escenas, ponerle el criterio y todo el amor que yo le pueda poner a mi personaje. Todo lo que tenga que ver con otro tipo de cuestiones no me puedo hacer cargo, porque hay cosas que las maneja el cosmos, no las puede manejar uno.
¿Hay algo que diferencia a “Paraíso Rock” de otras tiras juveniles?
Sí, supongo que los personajes están muy bien delineados y eso es una cosa a favor. Todos los personajes tienen unas características muy particulares y son muy diferentes unos de otros: Carmela es la muchacha rebelde, hippie y contestataria; Javi es un roquero en busca de personalidad; Napo es un chico de barrio, mecánico, que largó el colegio y que se dedica a aportar sus manguitos a su casa, estar con sus amigos y jugar al fútbol y Ludovico es como el yuppie en busca de la sensibilidad humana.
¿Viste el primer capítulo que salió al aire? ¿Y hubo ronda de críticas, lo bueno, lo malo, qué les gustó, qué no?
Sí, a la mayoría de la gente con la que hablé le gustó. Además, me pasó algo muy curioso que nunca me había pasado cuando estaba por empezar un programa, la gente me deseada “mierda” en la calle, o sea desear mierda es un código bastante teatral y de pronto me encontré con Doña Rosa en el supermercado diciéndome: “Buena suerte, nena hoy a la tarde te vamos a estar viendo” o la chica del kiosco que me dijo: “Hoy te voy a ver, que empiece bien, mucha mierda”. Eso es algo que no me había pasado antes y eso fue muy lindo.
Azcurra no ahorró en elogios a la hora de referirse a los directores artísticos y consideró “un lujo” el modo de trabajo.
Tenemos unos directores artísticos que nos ayudan y nos apoyan y eso es buenísimo. No he trabajado en ningún otro programa de televisión en donde existiera una dirección artística, con la cual estoy agradecida y gozando. Tengo un director que me dirige en lo actoral, y otro que me dirige las cámaras. Es realmente un lujo, más en una tira que tiene un ritmo de mucha vorágine. Sin embargo, tenemos nuestro proceso para laburar lo actoral que para mí es lo más importante. Además, que los actores y los personajes estén bien delineados le da mucha fuerza a cualquier situación que suceda después, igual recién empezamos. Yo creo que hay que darle un tiempo a que se conozcan estos personajes, porque lo que estamos haciendo es muy divertido y lo hacemos con mucho amor y eso pasa la pantalla. Pero hay que darle un tiempo de que la gente lo conozca, de que los amigos sepan de qué se trata. Hay que darle un changüí.
¿Sos de verte, de grabar los capítulos?
Sí absolutamente, como buena obsesiva que soy, casi neurótica. Porque me gusta mucho mi trabajo y me interesa hacerlo bien, que sea redondo, que sea conciso. Y necesito ver, me interesa ver el programa, ver cómo está mi personaje dentro del programa, cómo suena, cómo se escucha y a partir de ahí lo voy ecualizando.
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