Argerich: el arte de tocar con amigos

Emi-classics de Argentina editó dos CD con versiones en vivo, grabadas en la etapa suiza de su festival
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11 de mayo de 2003  

Lugano, la bucólica ciudad del cantón suizo-italiano, es una de las afortunadas estaciones que reciben al itinerante Festival Martha Argerich. Allí se grabaron, el año pasado y en vivo, los dos CD protagonizados por la volcánica pianista argentina junto con sus compañeros de aventura camarística que EMI acaba de editar en nuestro país.

Se trata de un festival que, no por casualidad, se estableció clara y decididamente fuera del circuito "central" de la música clásica. Ni Londres, ni París, ni Nueva York, sino su Buenos Aires natal, la ciudad japonesa de Beppu o Lugano son los "puntos de encuentro" entre la genial pianista argentina y sus amigos. El placer lúdico de hacer música entre amigos es, como se pudo comprobar en las dos ediciones porteñas, el signo que le imprime la personalidad, magnética y arrolladora en escena e introvertida fuera de ella, de Martha Argerich.

Palpitando el tercer capítulo del festival, que volverá desarrollarse en el Teatro Colón en septiembre próximo, EMI presenta dos discos imperdibles en los que Argerich ofrece un menú clásico-romántico con obras de Mozart y Beethoven, en el primer caso, y de Brahms y Mendelssohn, en el segundo.

Lo interesante de los dos CD es que varios de los partenaires de Argerich también formaron parte de la troupe que desembarcó aquí el año último y seguramente son los que volverán a presentarse en un par de meses.

Así, el Cuarteto con piano N° 1, de Mozart, fue interpretado por Dora Schwarzberg en violín, Nora Romanoff-Schwarzberg en viola, Mark Drobinsky en chelo y Evgeny Brakhman, en piano. Es bueno recordar que Schwarzberg y Drobinsky, por ejemplo, tocaron aquí con ella el Triple Concierto de Beethoven.

El Trío N° 4 de Beethoven, que abre el CD, estuvo conformado por Argerich, Drobinsky y Marek Denemark, en clarinete. Esta obra del período temprano del artista alemán (es su Opus 11) está enmarcada claramente dentro del estilo clásico vienés, que acababa de recibir de manos de su maestro, Joseph Haydn.

Planteada en forma diáfana sobre la tonalidad de si bemol mayor, la obra respira, en manos del trío, la claridad, el toque "liviano" y el refinado y sutil sentido del humor heredado de Haydn. Argerich parece tener un especial tipo de feeling para este tipo de obras, como le ocurre, saltando al siglo XX, por ejemplo, con Prokofiev.

En cambio, para el cuarteto en sol menor de Mozart la lectura es un poco más romántica, tal vez porque para Mozart se trata de una tonalidad poco usual y asociada a su etapa de madurez.

Brahms, imperdible

En cuanto al CD "romántico", Martha se enfrenta a la monumental Sonata en Fa menor, de Brahms, en compañía de Lilya Zilberstein, una intérprete talentosa y capaz de sostenerle "el tren" a lo largo de los 40 minutos que dura esta transcripción para dos pianos del original quinteto con piano del compositor alemán.

El primer movimiento suena ejecutado no por dos intérpretes, sino por un "imposible" pianista de cuatro manos. En este sentido la grabación respeta la fusión natural que se da entre el sonido de los pianos, que, como es usual, se ponen enfrentados de modo tal que sus cuerdas están en un mismo plano con respecto al público.

El nivel de entendimiento musical entre Argerich y Zilberstein es realmente notable y permite disfrutar de sutilezas como el final del segundo movimiento, que literalmente se detiene y desvanece al borde del sonido. Y también fanfarrias orquestales como las que abundan en el primero, tercero y cuarto movimientos.

Al lado de las dimensiones formales y sonoras de Brahms, el trío de Mendelssohn para piano, violín y chelo implica un regreso a la intimidad camarística. Tal vez se podría haber invertido el orden. Pero, como esto es cuestión de gustos, siempre existe esta posibilidad, sencillamente programando la compactera.

Por supuesto, la versión es de tan alta calidad como la obra anterior, con la dupla de cuerdas integrada por los hermanos Renaud y Gautier Capuçon (violín y chelo, respectivamente) funcionando en ensamble de maravillas con la enorme paleta de matices, climas y toques de Martha Argerich.

Para elegir

En vivo I

Martha Argerich

Beethoven: Trío N° 4 para piano, clarinete y chelo; Mozart: Cuarteto N° 1 para piano, violín, viola y chelo (EMI)

En vivo II

Martha Argerich

Brahms: Sonata en Fa menor, para dos pianos; Mendelssohn: Trío N° 1 para piano, violín y chelo (EMI)

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