
Se destacaron por sobre todos los demás; lideraron las filarmónicas de Berlín y Nueva York con estilos bien marcados y desarrollaron carreras musicales extraordinarias
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En nuestro último encuentro hablamos del oficio del director de orquesta. Hasta 1800, aproximadamente, un músico de la misma orquesta ponía las cosas en orden y los integrantes del organismo iban para adelante. Cuando las orquestas aumentaron de tamaño y las partituras comenzaron a complejizarse, el director, batuta en mano y, de pie, ubicado al frente de la orquesta, se hizo imprescindible. Mayormente, los mismos compositores del romanticismo asumían esa tarea.
Por Pablo Kohan

