De Pedro Aznar a JAF: el misionero que fundó la fábrica de guitarras y bajos y se ganó el corazón de los músicos argentinos
Un documental recorre el camino del creador de FAIM, emblema de la producción nacional de instrumentos musicales
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Claudio “Tano” Marciello, guitarrista de Almafuerte, dice que con los sueldos que ahorró de su trabajo en una carpintería, a los 14 años, se pudo comprar su primera guitarra Faim. Un rato después, en otro tramo de la película documental Proyecto Faim, se escucha la voz de otro gran guitarrista argentino, Alambre González, que sentencia: “El que no tuvo una Faim no tuvo infancia”. Es muy difícil de refutar esta frase referida a la Fábrica Argentina de Instrumentos Musicales, creada hace más de sesenta años por una familia de misioneros descendientes de ucranianos. Sin duda que sus bajos y sus guitarras fueron, en una época, la puerta de entrada al mundo del rock, ya que su relación de precio y calidad era el óptimo. “Faim fue mi primer bajo –dice Vitico-. Le tengo gran respeto. Fueron los primeros y lo hicieron bien”.



