
El grupo punk comienza su última gira por nuestro país, tras tres décadas de relación fraterna con músicos y fans incondicionales
“Fútbol, asado, vino y adiós, amigos”. Ese es el nombre de la gira que en pocos días comienza Die Toten Hosen en la Argentina. Nada de “Latin American Tour”. Porque los Hosen difícilmente van a lo obvio. Siempre fueron así y quizás por eso lograron en más de treinta años generar un vínculo tan fuerte con el público argentino, un “folclore” que brota en cada una de sus visitas; un hecho inesperado, que puede ir desde un show gratuito en la avenida Santa Fe, o en la casa de uno de sus fans más devotos, hasta actuaciones durante la peor crisis de la Argentina de las últimas décadas (la de 2001) con entradas de tres dólares y medio. De lo más pequeño a lo más grande, porque hasta hubo, en 2018, en Buenos Aires, un Hosen Fest donde participaron bandas como Attaque 77, Cadena Perpetua, Pilsen, Argies, Mal Pasar, Fútbol, Kraftklub, además de los alemanes anfitriones.
La agenda de este año viene así: 5 de octubre en el Club Unión y Progreso de Tandil; el 7 de octubre en L2 Arena de Rosario; el 10 de octubre en el Movistar Arena de Buenos Aires. Por ahora eso es lo que hay, aunque cuando se trata de los Hosen, siempre es mucho más. Debido a que la despedida hizo mucho ruido en estas tierras, agregaron un show en Vórterix para este viernes 2 de octubre, pero como su alter ego argentino, Los Tito de Once, y con 2 Minutos como banda invitada.
Además, Strummer Bar se convierte durante diez días en Temporada Hosen, con merchandising y shows de bandas ligadas al espíritu del grupo alemán. Por aquí también estarán sonando Erection (grupo del baterista de los Hosen, Vom Ritchie) y Feine Sahne Fischfilet.
Al cumplirse, en 2022, los treinta años de su primera visita, regresaron a nuestro país y escribieron una carta para sus fans que puede hoy sonar cándida. Allí repasaron ese vínculo que no entiende demasiado del negocio de la música en vivo.
“Hace 30 años, llamados por el entusiasmo que nuestra música había generado en Pil [Pil Trafa] —para ser parte del debut de su entonces nuevo grupo ‘Pilsen’—, llegamos por primera vez a una tierra desconocida para nosotros. Esperando una sala vacía, subimos a aquel escenario de Halley un viernes de septiembre de 1992 en el alocado horario de 4AM sin más expectativa que volver a casa recordando haber tomado Quilmes, comer asado y hacer algunos pocos y locos amigos. ¡No podíamos haber estado más equivocados! Aquella sala de aquel primer concierto estaba repleta y la presentación local de nuestro LP de covers punk Learning English Lesson One fue una fiesta de tal magnitud que muchos aún hoy la recuerdan como un antes y un después en sus vidas. Sin dudas que sí lo fue en las nuestras. Un amor a primera vista. Prometimos volver. Pil se convirtió en nuestro amigo de por vida, y Argentina en nuestra casa fuera de Alemania, una segunda patria donde —futbolísticamente hablando— jugamos de local cada vez que los visitamos".

La carta, que lleva la firma de Andi, Breiti, Campino, Kuddel y Vom, hace retrospectiva de un fenómeno muy particular, un puente de ida y venida entre la Argentina y Alemania: “Hemos brindado en Argentina varios de los shows más calientes y memorables de nuestra carrera: improvisados conciertos callejeros, encabezamos festivales multitudinarios junto a grupos consagrados mundialmente como Ramones y Faith No More, tocamos en livings de casa de fans e incluso convencimos a amigos alemanes como Beatsteaks y Kraftklub a que nos acompañen”. Esto fue hace cuatro años, pero también pudo haber sido escrito ayer. Lo mismo que el título de su gira, “Fútbol, asado, vino y adiós amigos”.
Porque los shows aquí de los Hosen no son solo de música. En cada visita pueden llegar con ellos decenas de alemanes, que hacen turismo e interactúan con el público argentino en los conciertos. ¿Tiene esto una explicación? Quizá no, pero sí un punto de partida “bilateral”. La primera visita del grupo a la Argentina (también el debut de Pilsen, de Pil Trafa, el 11 de septiembre de 1992 en la discoteca Halley, de la avenida Corrientes), fue producida por un productor argentino y un alemán instalado en Buenos Aires, Esteban Cavanna y Michael Reichel.

“Para ellos, no es negocio venir a tocar a la Argentina —dice el productor y manager Mariano Asch, quien mantiene una estrecha relación con el grupo desde hace un cuarto de siglo—. Vienen a pasarla bien. A divertirse, a pasear, a comer, beber y visitar amigos. Y también traen a muchos amigos para ver de primera mano lo que es la locura de un show de los Hosen en la Argentina. Estimamos que unos 2000 alemanes vendrán para el show del Movistar”.
Conexión rosarina
Ellos avisan en sus redes que salen de gira y los fans empiezan a caer. Se los puede ver por Salta, Mendoza, Rosario o la Patagonia. Van conociendo a los punkrockers locales que, obviamente, los invitan con algún asado. Se hacen amigos.
Argies es una banda rosarina decana que fue telonera del grupo alemán una docena de veces, en la Argentina y el exterior. Lo mismo ocurre con Zona 84, otro baluarte del punk rock rosarino, que tiene 33 años de vida y ocho álbumes de estudio publicados.

“En el 97 los Hosen llegaron con su gira a Rosario —recuerda Guillermo Rodríguez, guitarrista de la banda—. Tocaron en un sótano, en Morrison. Las bandas se vestían de negro y ellos eran multicolores, con stencil. Desde la imagen, muy distinto a lo que veíamos en esa época. Fue gracioso que hubiera 200 personas: 100 del colegio alemán y el resto éramos unos indios que queríamos hacer pogo. La banda nos voló la cabeza. Tomamos unas birras con Kuddel, el guitarrista, y tuvimos un primer contacto increíble”.
En 2015, Die Toten Hosen hizo una gira por clubes e invitó a Zona 84 a tocar en el Teatro de Flores. Y en 2022, volvieron a invitarlos para ser sus teloneros en el Estadio Obras.

Durante la visita de 2015, Markus Steinberg, un alemán de Hamburgo que había venido a hacer la experiencia argenta de los Hosen abordó a los músicos de Zona luego de un show en el Salón Pueyrredón. Les propuso una gira por Alemania. ¿Fue solo una charla amigable de trasnochada cervecera? Claro que no. Quince días después les mandó un Excel con la propuesta de gira. “Pero tienen solo dos meses para confirmarme”, les escribió el alemán. “Lo que pasa es que allá arman todo con tiempo”, dice el guitarrista de Zona. Conclusión: el grupo hizo su primera gira y sus discos, ya desde aquel momento, son parte del catálogo del sello discográfico de este alemán, Pauli Punker Records.
“Desde esa vez tocamos con bandas de allá y trajimos a bandas alemanas a tocar acá. En aquel primer viaje, los Hosen publicaron nuestra gira y hubo gente que nos dijo que había ido a vernos porque éramos recomendados por los Hosen”, dice Rodríguez.
Ese “Hosen” que todo lo sabe
Zona 84 hizo su cuarta gira en 2025. Fue por varios países de Europa. Esa vez agendaron shows en Düsseldorf, la cuna de los Die Toten. Cuando llegaron al camarín de uno de los shows encontraron dos cajas de cervezas Hosen Hell —la marca de cerveza de Die Toten Hosen— y una nota con la que el grupo les daba la bienvenida a su ciudad y se disculpaba de no poder estar presente porque en ese momento también se encontraba de gira.

“Tienen los mejores gestos sin necesidad. No tiene ningún sentido comercial invitar a bandas a tocar. Lo hacen porque les caen bien. Y dan conciertos siempre como si fuera el último. Donde tocan, dejan todo. Nunca a media máquina. Y son comprometidos siempre. Son abiertamente antifascistas y mantienen el espíritu original de una banda punk. El día que unos neonazis prendieron fuego un bar, ellos fueron y construyeron otro más grande”.
El idioma y la actitud
Que Breiti, guitarrista y miembro fundador de la banda, hable español sin duda ha sido un lazo para acercar distancias. Pero la actitud del grupo fue, en definitiva, la base de esa conexión que se extendió a covers de grupos argentinos, a invitaciones de bandas locales para tocar en Europa y hasta temas compartidos, como aquel “Ya no sos igual”, que grabaron con los 2 Minutos y estrenaron en el Estadio Obras.
“Los Hosen son tan diferentes por muchísimas cosas —dicen Mariano Asch, tras dos décadas y media de realizar producciones y distintas acciones con ellos. ”La combinación del profesionalismo y el detalle que roza lo obsesivo, con el trato que tienen con la gente que trabaja con ellos y todo lo que aprecian su lealtad. Son punks, pero no dejan de ser alemanes. Y es la única banda que viene a la Argentina por gusto y no por negocio. Para ellos es renovar el espíritu".
¿Por qué es la última vez que viene a la Argentina? “La respuesta la tienen ellos. Lo que yo siento es que si lo decidieron es porque lo pensaron mucho tiempo y no se van a echar atrás. Probablemente esto es irse por la puerta grande”, reflexiona Asch.

