Ferrer y Garello, juntos
Presentan el espectáculo "Diálogos de poeta y bandoneón"
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El encuentro en la Academia Nacional del Tango entre Horacio Ferrer y Raúl Garello hace honor al nombre del espectáculo que están realizando en Clásica y Moderna: "Diálogos de poeta y bandoneón". Uno habla y el otro remata. Se festejan las ocurrencias. Si Ferrer cita a Cervantes y a Shakespeare, Garello aporta a Quevedo. A cada paso aparece un recuerdo, una historia.
Es por los tantos años que llevan de conocerse. "Sí, claro -dice el poeta-: esta juntada sigue la historia de nuestra amistad. Una amistad prohijada por el numen, el maestro Troilo, del cual yo era amigo desde 1950, a mis 16 años, y él era parte de su orquesta desde el 63".
Garello : -¿Sabés donde te conocí? En la confitería Relieve y, sí, estaba Pichuco en el medio.
Ferrer: -Quedaba en Bartolomé Mitre y Diagonal. Un lugar muy cajetilla. Tocaban todos: la orquesta de Troilo, el Quinteto Real, Roberto Yanés. Un espectáculo deslumbrante. Sí, claro que nos conocimos ahí.
Garello: -Fue en el 66.
Ferrer: -Eramos muy de conversar, de hablar de nuestros temas, y empezamos a componer en 1988 o 1989.
Garello: -No, en el 74, con Grela.
Ferrer: -Es cierto. Con Roberto Grela hicimos una primera aproximación que se llamaba "Zapadas y chamuyos". De eso hace ya 30 años.
Garello: -Los padrinos eran Pichuco y Cátulo Castillo.
A eso, cuenta, siguieron diferentes períodos de encuentro y composición. Largas temporadas en que ambos se encontraban en otros proyectos, que incluyeron viajes y estadías en el exterior. Pero, latente desde hace años, estaba esta idea de encuentro de palabra y bandoneón que, tras las presentaciones en Clásica y Moderna, se volcará en un CD que grabarán el mes próximo.
Ferrer: -La obra que le propuse a Raúl para reanudar nuestro trabajo fue que dialogara el poeta con el bandoneón; que éste explicara con música cómo cambió la mitología germánica por la criolla y porteña; cómo se trasplantó. Mucha gente ha cambiado de mitología: gallegos que se convirtieron en poetas criollos; ingleses, en gauchos; franceses que se hicieron bailarines de tango, como el famoso Ducasse. Buenos Aires, con su encanto y seducción, permite esa transformación de los seres. Y fijate que el bandoneón se hizo insustituible en el tango, siendo de origen germánico. Estaba hecho para tocar liturgias protestantes y terminó siendo un instrumento de las catedrales paganas que son los cabarets de Buenos Aires.
El remate produce risas estruendosas. Garello escucha y reflexiona. Habla casi como para sí. "El bandoneón es un demonio que se resiste. Y eso es lo lindo que tiene. Su espíritu es medio diabólico, pero angelical también cuando suena. Diabólico por su condición de misterio."
Ferrer: -...Y de ave nocturna.
El bandoneonista agradece al amigo la precisión poética y le pregunta cómo es que sale a la noche. "Bien milonga y a matar", responde. "Tiene su abrir y cerrar, como las puertas de la vida, como nacer y morir. Son versos de él; yo hablo con los versos de él", remata.
Y juntos recuerdan un antiguo encuentro con Vittorio Gassman, en el que éste, sentado junto a Garello mientras tocaba, al concluir dijo: " Respira come un uomo ".
El espectáculo, cuentan, les llevó un mes y medio de ensayos y lo estrenaron hace 15 días en el teatro Isabel la Católica, de Granada, en el cierre del Festival de Tango. El tiempo de ensayo tiene doble explicación. "La pasamos bárbaro, por un lado; pero no es fácil acompañar. Hay que ser oportuno, saber callarse, amar los silencios, que también hablan".
El repertorio incluye temas conocidos y algunas novedades. "Están los que hice con Piazzolla -dice Ferrer-, que ya son clásicos, pero comenzamos con "Sur", de Troilo, como una especie de emblema del tango de más vuelo. Hay una parte que son los retratos: a Woody Allen, Atahualpa Yupanqui, el gordo triste, fábula para Gardel, Lulú [esposa de Ferrer] y Lalo, una obra de él [por Garello], dedicada al dueño del restaurant de la calle Montevideo, y un tema nuevo: "Cerrá que después te explico"".
-¿El disco también lo van a grabar los dos solos?
Garello: -Sí, aunque podría haber algún ingrediente, algún timbre.
Ferrer: -Un timbre para que paremos de grabar. (Risas.)
Los dos celebran el buen momento que vive el tango. Nombran a varias de las orquestas nuevas : la Fernández Fierro, la Imperial, El Arranque, Camino Negro. "Hace quince años te aseguro que veíamos un panorama medio árido", dice Garello.
"Antes había como una vergüenza de decir "soy tanguero". Los habían convencido de que era del PAMI. Y no es así; siempre fue alianza de generaciones; todas las orquestas tuvieron pibes y veteranos, y preveteranos como nosotros", concluye Ferrer y lanza una de sus carcajadas que contagian al más medido Garello. "Ahora los pibes quieren repertorio, obras nuevas y viejas, y volver a las fuentes para hacerlo de otra manera. Es fantástico. El otro día me contaron que la Fernández Fierro tuvo que tocar con los cuatro bandoneones sobre la barra porque no había lugar; estaba hasta la bandera", relata Ferrer.
Ni siquiera les molesta la cruza con la electrónica. "Todos los experimentos están bien -asegura el poeta-. No hay ley para el arte o, en todo caso, que haya una ley de fomento. Porque... ¿cómo vas a prohibir un instrumento? ¡Mirá si a principios del siglo pasado hubieran prohibido el bandoneón!"
Hay todavía algo más en la agenda de este poeta uruguayo. Algo poco difundido aún -al punto de que la pregunta lo sorprende- y es que ha sido propuesto como candidato para el Premio Nobel de Literatura.
"No me esperaba esto. Aunque uno debe estar preparado para todo, y así, frente a las cosas adversas, tratar de sobrevivir y frente a las favorables; también, para no perder la naturaleza habitual de uno. Esto es algo muy grande que, por lo que sé, empezó en España, en Andalucía, y fue un profesor de la Universidad de Nantes el que me presentó y fui aceptado como candidato. Con eso ya estoy hecho. Pero es algo bastante confidencial."
-¿Por qué?
-Para que no intervenga la política, me imagino. Yo no tuve nada que ver con esto. Pero sí fui a Bruselas a agradecer, porque el maestro Troilo me dijo: "Horacio, es peor un ingrato que un infidente", y yo creo lo mismo. Fui con Lulú a la catedral para agradecer algo que habíamos pedido hace 6 años, y para agradecer también esto del Nobel. De paso, como nosotros vivimos juntos primero y luego nos casamos, pero nunca nos habíamos comprometido, yo secretamente llevaba los anillos. Nos lo pusimos ahí dentro, solitos.
Para agendar
- Diálogos de poeta y bandoneón Con Horacio Ferrer y Raúl Garello.
Clásica y Moderna Callao 892. Tel. 4811-3670/4812-8707. Los sábados, a las 22. $ 15




