
Fiestas y contrastes del rock argentino
Poco recambio y polarización de bandas
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SAN ROQUE, Córdoba.- A la hora de un balance, tres son los aristas principales de la séptima edición de Cosquín Rock: la ruptura pronunciada en el rock local, que blanqueó su división entre bandas "barriales" y el antiguo establishment; la incertidumbre acerca del festival, que pese a salir fortalecido de los inconvenientes que se le presentaron dejó a su productor con ganas de "tirar la toalla"; y la comprobación de que el recambio en las bandas de mayor convocatoria aún va a llevar mucho tiempo.
Si las dos primeras jornadas transitaron por los carriles históricos del encuentro, es decir, las bandas más convocantes del rock de las últimas dos décadas encargadas del tramo final de la noche, la del domingo contrastó notablemente, tanto que el único punto de contacto que tuvo con los días anteriores fue el predio en el que se realizó.
Con excepción de La 25, el viernes las últimas bandas de la jornada fueron Los Cafres, Rata Blanca y Las Pelotas y, el sábado, Kapanga, Attaque 77, Intoxicados y Babasónicos, todos grupos históricos. ¿La banda de Pity? Es una continuación natural de Viejas Locas, por lo tanto también pertenece a este lote. En el escenario temático sucedió algo parecido: Logos, Horcas y Almafuerte coparon el heavy metal, en cambio, la nueva banda de Andrés Giménez tuvo un recibimiento tibio. En cuanto al reggae, Dancing Mood, Riddim y Resistencia Suburbana son tres números puestos de cualquier festival de reggae. La otra banda que merece integrar este lote y no estuvo en esta edición es la más nueva de la movida: Nonpalidece. En cuanto al ex líder de Todos Tus Muertos, Fidel Nadal, su set incluyó reggaeton, ritmo que hizo bailar hasta a los más escépticos.
En el tercer escenario convivieron veteranos del interior con bandas más nóveles de Buenos Aires como No Lo Soporto. La única que congregó una buena cantidad de público fue Estelares, que está experimentando otro despertar gracias a sus últimos dos discos, pero que tampoco puede considerarse como integrante de una nueva generación.
Ya está dicho, el domingo la historia fue otra. Se citó a las "bandas" de seguidores y las tribus fueron. Con Callejeros a la cabeza, ese rock vilipendiado hasta el cansancio tuvo su silenciosa venganza. Logró la mayor convocatoria de los tres días -35 mil personas-, una unión quizás exagerada entre sus grupos -El Bordo, Cielo Razzo, Jóvenes Pordioseros, Los Gardelitos y los padrinos, Ratones Paranoicos-, que tuvo como finalidad respaldar a Callejeros y un enorme agujero en lo musical: sólo los clásicos de Juanse y compañía y la propuesta descriptiva de los barrios bajos de Los Gardelitos fueron la excepción.
¿Seguirá Cosquín Rock? La polémica desatada por la inclusión de Callejeros alejó a un histórico del encuentro como Catupecu Machu y a Divididos -el trío tampoco estuvo en 2006-, debió recortar su duración de cinco a tres jornadas pero terminó siendo un éxito de público. Es decir, quedó comprobado que las bandas convocan pero la marca Cosquín Rock es la mayor atracción. "Si sigo me tengo que divorciar", confesó el productor José Palazzo, que se encargó de manifestar su deseo de dar un paso al costado y que otro productor tome la posta.
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