
Hamlet: La obra más querida
Con la versión que encabezan ?Mike Amigorena y Esmeralda Mitre habrá cuatro montajes en cartel
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Ser o no ser: ésa es la cuestión. Es una pregunta. La traducción inexacta ("To be or not to be, that is the question"), fosilizada en la cultura hispanoamericana, pasa por alto una pregunta de la descomunal usina de interrogantes que plantea Hamlet . Este príncipe intelectual, actor, justiciero, tibio, encarcelado en la duda y experto en los reveses de la retórica, interpela al espectador. "Mis palabras suben al cielo/mis afectos quedan en la tierra", pronuncia, y su lírica de encantador de serpientes hipnotiza a los espectadores, los aleja de su animalidad, y los acerca a su condición humana. Así puede explicarse, entonces, el romance de esta criatura que seduce a tantos artistas en su pasión por llevar a escena esta tragedia.
Lo clásico nunca perece. En sincronía, pero bien distintas entre sí, la cartelera porteña ofrece cuatro versiones de Hamlet como prueba de la inmortalidad de un texto tan exacto como maleable. A partir de este jueves Juan Carlos Gené suma su propuesta, con Mike Amigorena, en una sala oficial, a la de Carlos Rivas, quien continúa con la segunda temporada de su puesta, con Gabriela Toscano. Además, Marcelo Savignone, en la avenida Corrientes, presenta su unipersonal, y la adaptación de Rubén Pires, con Lucas Ferraro, completa este fenómeno.
Pero la versión que más resuena es la que adaptó Juan Carlos Gené y que se estrenará el 4 de agosto en el teatro Presidente Alvear. Estará protagonizada por el muchacho que fue boom de la tele en 2009: Mike Amigorena, y una de las actrices que más películas filma en la actualidad, Esmeralda Mitre.
A sus 39 años, Mike Amigorena dice que Hamlet le llegó en el momento ideal, con "cierto kilometraje emocional". Fue tanta la movilización interior, que incluso retomó terapia después de mucho tiempo. "Me costó esfuerzo encontrarlo. Hasta que de repente dije: «Ya está». Siento que soy un pariente de Hamlet, que ambos reflexionamos mucho: ¿Por qué somos así? ¿Cuál es el sentido de vivir? ¿En quién confío: en el amor de alguien o en la pureza de la tierra? El hombre es esquivo a enfrentarse con sí mismo", dice de perfil al espejo de su camarín.
Amigorena interpreta a Hamlet en la mencionada versión del Alvear. La sala que pertenece al Complejo Teatral de Buenos Aires se convirtió en el palacio Elsinor y alberga a una corte integrada por la obediencia de Ofelia, en la piel de Esmeralda Mitre; la fidelidad de Polonio, a cargo de Horacio Peña; la traición de Claudio, interpretada por Edward Nutkiewicz, y la pasión de la reina Gertrudis, por la mismísima Luisa Kuliok. En un comienzo, la obra se iba a realizar en el Apolo, pero se montará finalmente en una sala oficial, en una coproducción de capitales privados (Fenix Entertainment Group) y del Complejo, dependiente de la ciudad de Buenos Aires.
¿Cuánto hay de clisé, cuánto de mito y cuánto de cierto en la particularidad de este personaje? "Hamlet tiene que ver con tu alma, no es un monstruo al que pueda agregarle algo caricaturesco. Es una reflexión sobre el comportamiento humano, y, además, como actor, te va inundando y abrazando", explica Amigorena en el mismo teatro donde brilló con El niño argentino, de Mauricio Kartun.
Esta tragedia posee no sólo parlamentos, sino también potentes imágenes consolidadas en el espectador. Tal es el caso de la calavera de Yorick, el antiguo bufón de la corte. En esta escena, Hamlet expresa que la muerte es inevitable y que luego de morir, no hay honores ni diferencias, sino desdén a los restos por parte de quienes siguen vivos. "Shakespeare crea un texto que enseña al actor sobre el actor mismo. Sobre la ilusión, la fantasía, y lo efímero. Sólo Hamlet lo advierte, pero es más que suficiente."
Hamlet sólo confía en su amigo Horacio. "Acá estoy rodeado de Horacios", dice y nombra a Luciano Bonanno y Víctor Malagrino, compañeros suyos de Ambulancia, la banda performance que completan Muriel Santana y Mariano Torre. Y sobre los amigos, Amigorena elige uno de sus pasajes preferidos: "Desde que mi alma pudo elegir entre los hombres, fuiste el elegido. Porque siempre recibiste con el mismo temple los reveses y la fortuna –cita y agrega–, con este temple aguardo yo el estreno."
Por su parte, Esmeralda Mitre ofrece la única silla que hay en su camarín y conversa de pie. Está feliz y no lo oculta. Describe el proceso intenso que atraviesa, que oscila entre momentos de aciertos, belleza, ansiedad, locura, amor y vértigo.
"Ofelia se mueve en el mundo del amor: el de Hamlet, el de su hermano y el de su padre. La ambición, el poder y la traición son externos a ella. Hasta que queda atrapada y su mundo se destruye", explica entusiasmada en un discurso que siempre vuelve sobre dos conceptos: responsabilidad y humildad. Gené fue, además, su maestro de actuación y eso la entusiasma aún más, cuenta mientras muestra orgullosa su texto, con fotos de la puesta de 1981, protagonizada por Alfredo Alcón [con Horacio Peña, como Laertes].
La actriz se preparó de modo exhaustivo para interpretar a Ofelia. No sólo a través del texto, sino se sumergió en aquel universo con los lienzos de Delacroix, Millais, Dante Gabriel Rossetti y también estudió la filmografía de esta tragedia clásica: Laurence Olivier, Kenneth Branagh, Franco Zeffirelli, Tony Richardson y Peter Brook. "He visto las magníficas Ofelias de todos ellos, pero después quise olvidarme para poder crear una propia, la verdadera dentro de mí." Y para ello buceó en su alma y en su memoria: "Busqué todos los comportamientos familiares más parecidos que se muestran en la obra; la pérdida de esos seres que adorás; el amor; los errores. En fin, todos los eternos caminos del ser humano, absolutamente todos, están aquí. Y no estuve para nada exenta de ellos".
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