
La revolución de los gitanos
El guitarrista, compañero de Paco de Lucía y Calamaro, trae su arte al Coliseo
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Son pocos los guitarristas de flamenco que pueden llegar a la cima y despegarse de su propia historia para animarse a otros terrenos musicales y conquistarlos con el mismo toque que los inspiró desde su infancia. El Niño Josele, gitano de cuna y familia, nacido en Almería en 1974, consagrado en la Bienal de Flamenco de 1996, acompañó en los últimos años a los cantaores Diego El Cigala y Enrique Morente; fue el partenaire ideal de Paco de Lucía en la gira de Cositas buenas; puso su guitarra a disposición de Lenny Kravitz, y se transformó en amigo y fiel compañero de ruta de Andrés Calamaro antes de su operación retorno a la Argentina, en los discos El cantante y el CD de tangos Tinta roja.
Músico infaltable en las sesiones memorables del estudio Casa Limón, capitaneado por el productor Javier Limón, es ahora el nuevo héroe de la guitarra del cineasta Fernando Trueba, que produjo su tercer disco solista, Paz, en tributo a la música de Bill Evans, haciendo versiones originales del pianista por flamenco, y que vendrá a presentar a la Argentina el 1° de septiembre.
En su casa de Madrid, con el aire andaluz que le dio su casta gitana, responde con picardía de barrio y honestidad. Sabe que está en la cresta de la ola, pero eso no afecta ni su personalidad ni su arte en permanente búsqueda.
-¿Cómo fue este trabajo sobre temas de Bill Evans, teniendo en cuenta que sos un guitarrista de flamenco?
-Es un proceso como el de construir una casa. Al principio era un dolor de cabeza tanta armonía, tanta estructura, tantos acordes. Por momentos, fue como un callejón sin salida. Me costó mucho ver la luz. A fuerza de escucharlo, de las horas de trabajo que le he echado en casa y de la buena selección de los temas para el disco que hizo Trueba, fue una ilusión que terminó haciéndose realidad. Me he vuelto loco, pero también ha sido uno de los proyectos en que me lo he pasado mejor. Creo que la música de Bill Evans ya es parte de mí.
-¿Cómo surgió la idea?
-Fue un momento especial en mi vida. En ese momento yo estaba de gira con Paco de Lucía haciendo los temas flamencos de Cositas buenas y terminando el disco de tangos con Andrés Calamaro, Tinta roja , y fue cuando Fernando Trueba me llamó y me ofreció hacer los temas de Bill Evans en guitarra, y eso me llamó la atención. Había escuchado su música a través de Bebo Valdés y al principio me pareció un lindo reto como guitarrista poder hacer jazz sin perder lo mío.
En su última producción, Paz, el Niño Josele no sólo toca piezas conocidas de Bill Evans, sino que se dio el lujo de tener la colaboración de viejos compañeros del pianista para algunas versiones del disco, como Marc Johnson y Tom Harrel, o invitados como el saxofonista Joe Lovano, la cantante Estrella Morente y el trompetista Jerry Gonzalez, que fue uno de los que lo introdujeron en el mundo del jazz. "Para mí todo fue complicado hasta que entendí cuál es la estructura de los jazzeros, que es totalmente distinta de la de los flamencos. En el flamenco improvisas sobre la marcha porque al cantaor tú le sigues. Es como más loco en su estructura.
-Un renombrado crítico de España dijo que habías logrado inventar un género nuevo con este disco.
-Creo que es un disco donde está Bill Evans pero a mi manera. No quise sólo interpretarlo bien, sino que cuando uno hace un tributo así le empeñas el corazón y lo tocas como lo sientes. Yo soy flamenco y me sale ese aire, pero no quise hacer ninguna fusión entre el jazz y el flamenco, sino simplemente quise que la música fluyera.
-¿Cómo se llevan tus seguidores flamencos con un disco con temas de Bill Evans?
-Surgió una cosa curiosa. Creía que los flamencos no lo iban a entender, pero lo han aceptado muy bien, por el sonido de la guitarra. Escuchan la música de Bill Evans, que está respetado en sus melodías originales, pero luego está la expresión flamenca. Para mí, este disco fue un antes y un después. Juntarte con otros músicos te ayuda a crecer como persona, y todo este aprendizaje seguro lo llevaré al flamenco. El jazz es una música tan clara y limpia que también te enseña a ser humilde como persona.
-¿De dónde viene tu aprendizaje, tu forma de tocar?
-Toda la música la hemos aprendido en la calle de pequeño y con mi padre, que tocaba la guitarra. En mi familia todos cantan y bailan, y con el tiempo vas descubriendo otras cosas y aprendes a usar tu imaginación para tocar e improvisar. Pero también me siento un privilegiado, porque mi padre trabajaba en una compañía de baile que viajaba por todos lados y siempre tenía una cinta de música hindú, música clásica o africana. Y de todo eso aprendí. Como también de tocar en las peñas cuando tenía 14 años acompañando a tipos como Chano Lobato, que tenían 60, y con los que había que tocar lo profundo del flamenco. Todo eso lo fui absorbiendo, como una esponja.
-¿Cómo fue tu encuentro con Andrés Calamaro?
-Creo que los músicos estamos aquí por algo, y tú te das cuenta cuando chocas con alguien inquieto que viene de un mismo barrio. Para mí, Andrés es un genio, siempre está buscando algo. Yo también soy nervioso y busco algo. Desde el primer momento nos convertimos en hermanos. Fue un flechazo, y trabajar juntos ha sido una cosa mágica.
Flamenco en trío
- "Vamos a hacer los temas de Bill Evans incluidos en mi disco Paz , pero también toda la cosa mía flamenquita de mis otros discos que me gusta mucho tocar", adelanta el guitarrista, que para el concierto del 1° de septiembre, en el teatro Coliseo (Marcelo T. de Alvear 1125), vendrá en formato de trío. El Niño Josele estará acompañado por el baterista Horacio "El Negro" Hernández, una eminencia del jazz latino que tocó con Michel Camilo, y por la contrabajista y cantante Esperanza Spalding. Localidades, en el teatro, desde $ 40.
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