Luciani y el Cuarto elemento
Dos lanzamientos de música instrumental y local para tener muy en cuenta
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De los recientes lanzamientos que han aparecido en las bateas de la música popular argentina hay un par que no se debe dejar pasar. Son dos placas que acaban de estrenarse, de música instrumental, que andan por los mismos terrenos, aunque la manera como están transitados en cada CD es muy diferente.
Uno de los discos es Acuarelas de bolsillo , del armoniquista rosarino Franco Luciani, quien luego de su último álbum, tanguero y en dúo, volvió al formato de grupo. El otro es Alquimia, segundo disco de Cuartoelemento, un cuarteto que comenzó hace un lustro a dar shows en locales porteños y gracias a la buena química entre sus integrantes está aquí, otra vez, con un nuevo disco entre manos, grabado en vivo, en La Plata, que suena espontáneo y, al mismo tiempo, casi con la calidad que se puede conseguir en un estudio.
El grupo nació como trío en 2002 y un año después se conformó tal cual se presenta hoy. El expresivo flautista Rubén "Mono" Izarrualde es uno de los que quizás pudo ser visto como quien capitaneaba el proyecto, pero actualmente se pueden escuchar composiciones del guitarrista Néstor Gómez y del baterista Horacio López en las placas. Y lo cierto es que todas las participaciones (también la del bajista Matías González) están bien ordenadas según el papel que le toca a cada uno y la característica de cada instrumento. La materia prima de Cuartoelemento gira en torno a la música de raíz folklórica argentina y, a veces, del tango; aunque también puede entrar en otros géneros y provocar lecturas de clásicos como la "Zamba de Juan panadero", de Leguizamón y Castilla, que eligieron para abrir el disco, pero desde una estructura musical rioplatense.
El sacudón del comienzo no es ningún intento de ruptura o de querer posicionarse en una expresión vanguardista. En general, Cuartoelemento no intenta ser original o novedoso. O, al menos, no es eso lo que parece estar expresado en el CD. Busca el buen detalle con el discurso que genera a partir de cada pieza o melodía, generalmente de flauta traversa y guitarra. Otro detalle es la elección de las piezas. No debió haber sido por una simple casualidad que llegara a la tercer pista con un título como "Made in France", del guitarrista francés Biréli Lagrène, que tiene fuertes colores americanos, a pesar de que es conocida la influencia gitana de este compositor europeo. Lo mismo puede suceder con una reincidencia: el grupo volvió a elegir algunos motivos de Charlie Haden, para cerrar la placa.
En medio de esto puede seguir sacándoles lustre a los temas propios, explorar con la curiosidad de un niño temas de Armando Manzanero y recopilaciones de Yupanqui, para ver qué traen adentro; o puede insistir con la cosa rioplatense al robarse un tesoro tucumano, "A Monteros", escrito por un salteño, Chango Nieto. (Sólo habrá que reprocharles aquí un pecado tecnológico: el uso de un innecesario octavador.)
Con Alquimia, Cuartoelemento sigue haciendo gala de esa buena química. Y el hecho de que la grabación fuera en vivo resultó un factor fundamental de este disco.
Al armoniquista Franco Luciani se lo llama el "heredero de Hugo Díaz". Durante la presentación de Acuarelas de bolsillo , el próximo viernes en La Trastienda, Franco dedicará unos minutos a recordar a Díaz, de quien se cumplen este año 80 de su nacimiento y 30 de su muerte. Tendrá como invitada a la hija del celebrado Hugo, Mavi, que acaba de lanzar un CD de tributo a su papá; además, se proyectará parte del documental de Alberto Larrán, A los cuatro vientos , dedicado al armoniquista.
Para Luciani la comparación deber ser el máximo de los honores. Y ahora que es joven puede gozar de ese privilegio. Pero habrá que ver qué sucede más adelante. Porque lo que está haciendo no es sólo heredar. Si bien continúa por los terrenos del tango y el folklore, como lo ha hecho Díaz, este veinteañero rosarino da un importante paso adelante con su reciente álbum. Fueron elogiados sus trabajos anteriores, pero en Acuarelas de bolsillo explotó recursos que no sólo tienen que ver con la expresividad. También hay elementos técnicos que lo ayudan a dar muestras más amplias y variadas de este repertorio que está recorrido por zambas, gatos, chacareras, tangos y la música del Litoral, siempre muy bien acompañado por Martín González en guitarra, Facundo Peralta en bajo y Franco Exertier en percusión.
Encontró en su armónica algunas inflexiones bandoneonísticas realmente sorprendentes (la cadenza que puso al final de "Garúa", por ejemplo), o lo que consigue en el chamamé "La colonia" -grabó dos armónicas, que se emparientan con el sonido de un acordeón- es también elogiable. Hasta se da el lujo de versionar un tema, "Don t Give Up", que Peter Gabriel grabó para su disco So , en compañía de Kate Bush, hace 20 años. Lúcidamente, Luciani lo pone en una versión de vidala, respetando perfectamente la esencia de esa magnífica canción.
No es para que se agrande, pero hay que decir que Franco muestra en su flamante álbum más que herencia.




