
Un colectivo musical y mexicano
El lunes, Nortec Collective se presentará en la cuarta jornada del Pepsi Music
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El lugar es como una granja, un gran salón de ambientación vaquera. Pintadas en las paredes -que son un escándalo de colores-, varias parejas con botas pesadas bailan "la quebradita", especie de tango mexicano, tres veces más acelerado. Es de noche, decenas de jóvenes ingresan en el salón de baile de la avenida Revolución, piden una cerveza en la barra y les devuelven un cajón. El espíritu norteño dominante responde al mismo concepto que, en 1999, dio origen a Nortec: un grupo de músicos, DJ, diseñadores y videastas de Tijuana obsesionados con fusionar la cultura tecno y la música popular de su ciudad. En ese escenario típico, entre computadoras, bandejas y proyectores, se presenta "Tijuana Sessions Vol. 3", el -paradójicamente- segundo trabajo de Nortec Collective, el grupo que cruza fronteras.
Y que, ahora, el calendario del Pepsi Music anuncia para el cuarto día del festival (con Babasónicos, Turf y Los Auténticos Decadentes, entre otros). El lunes, a las 16.55, Bostich (Ramón Amezcua), Panóptica (Roberto Mendoza), Clorofila (Jorge Verdín), Hiperboreal (Pedro Gabriel Beas) y Fussible (Pepe Mogt) enchufarán sus laptops y le pondrán proa a un concierto electrónico de música tradicional norteña mexicana.
Una definición que ya no puede parecer una antítesis. "Será una presentación diferente de las que ya hicimos en Buenos Aires, porque estaremos los cinco en vivo lanzando las nuevas canciones desde nuestras computadoras -señala Pepe Mogt-. Pero, fundamentalmente, porque este álbum es distinto en sustancia. «Tijuana Sessions Vol. 1» lo hicimos a base de sampleos y loops, al mismo tiempo que íbamos redescubriendo la música norteña que escuchábamos en nuestras casas, en la calle. Para este disco, en cambio, fuimos directamente al encuentro con los músicos de Tijuana, les llevamos nuestros temas de house y tecno, ellos tocaron encima acordeones, tambores y tubas, modificaron melodías... Le pusieron sabor", reconoce Mogt, vía telefónica, desde aquel retazo amarillento y caluroso, de inmigrantes y contrabandos, colores y picantes, que él llama "mi casa".
Así, las colaboraciones cambiaron drásticamente la producción que Nortec venía realizando desde diciembre de 2004 para el álbum, que, hace un mes, desembarcó en las bateas locales. Por ejemplo, el radial "Tijuana Makes Me Happy" hubiera sido un tema ambiental si no fuera porque Luis Elerzo (invitado en el bajosexto, suerte de guitarra extralarge, con cuerdas dobles) sugirió incorporar un vocalista. "El resultado es una crítica muy fuerte a Tijuana -cuenta Pepe-. Tomé la letra de un artículo de una revista que rompía con todos los mitos sobre esta ciudad. Esa idea, resumida y con humor, terminó siendo la letra de la canción, que resumí para que no terminara de media hora, a lo Lou Reed."
Identidad, tubas y samplers
Del intercambio entre generaciones, el encuentro entre tradición y tecnología, de la colisión estética y cultural, surge un interesante mestizaje. Después de un par de años de dedicación casi exclusiva a la producción de temas para la pista de baile, giras y remixes (Beck, Robbie Williams, Alan Parsons y Julieta Venegas solicitaron sus servicios), Nortec se postula en 2005 como un género en sí mismo, bisagra entre el high-tech y el low-tech, Norte y Sur, sociedad moderna y rural, primer y tercer mundo.
Sin embargo, el plano sonoro no es todo lo que cuenta en la obra de este equipo que, regularmente, traslada su propuesta a ambos lados de la delgada línea que separa a los Estados Unidos de América latina. La identidad del proyecto cuenta con un despliegue visual, a cargo de diseñadores y videastas musicalmente sensibles, que eleva más su vuelo.
El carácter del colectivo se evidencia tanto en la puesta en escena de los shows en vivo como en el arte de un objeto-disco, donde conceptualmente prevalecen los signos urbanos y las temáticas cotidianas. La imagen de "Tijuana Sessions Vol. 3" hace un rescate emotivo de los medios de transporte que caracterizaron aquella urbanización-borde, actualmente habitada por dos millones y medio de habitantes -diez veces más que hace 20 años-. "Esta ciudad siempre fue muy rara, y ahora que el mundo se globalizó creció diferente de otras, porque está en la frontera. El transporte fue aquí, en general, colectivo; los taxis no existían como un medio individual, tenían rutas marcadas, porque si no lo compartías no tenías forma de viajar. Hoy desaparecieron muchos de esos transportes tan chistosos, con llantas gruesas y la Virgen María adentro", se lamenta.
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