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Alfonso Pícaro
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Alfonso Pícaro, el peluquero de barrio que se convirtió en partenaire favorito de los humoristas pero odiaba la fama: “Estaba harto”

Oriundo de Flores, estaba al frente de un negocio familiar cuando una propuesta de Juan Carlos Calabró tocó su puerta y cambió completamente su vida

Oriundo de Flores, estaba al frente de un negocio familiar cuando una propuesta de Juan Carlos Calabró tocó su puerta y cambió completamente su vida

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Dicen que si uno quiere hacer reír a Dios, lo único que necesita es contarle sus planes. Si es así, Alfonso Picaro (no, no es un error, va sin tilde, ya se verá por qué) le debe haber generado unas cuantas carcajadas. Porque fue, sin quererlo, un secundario de lujo en la época de oro del humor televisivo. Porque sin estudios en arte dramático trabajó con los más grandes cómicos de su generación. Porque no fue su perspicacia, sino su particular fisonomía, la que le abrió las puertas del mundo del espectáculo. Porque se lo veía humilde, tranquilo, querible, agradecido, haciendo su trabajo con la solvencia necesaria para que funcione el engranaje de la risa. Porque no le caía bien la fama, y a ella, él tampoco.