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Armando Bo: el cerebro detrás de Moria y Barreda, su linaje familiar y la ansiada biopic de la “Coca” Sarli

Se desarrolló como guionista, director y productor, ganó un Oscar y, entre sus próximos logros, figura la realización audiovisual de Las malas, la impactante novela de Camila Sosa Villada

Rasgos, pose y sombrero que confirman la pertenencia a un árbol genealógico hecho de cine
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Armando Bo recibe a LA NACION en su amplia oficina del primer piso de la casona con toda la impronta de la década del setenta en su arquitectura, una identidad edilicia que se contrapone con la edad del productor, guionista y director y con el rango etario de la numerosa cantidad de colaboradores que pueblan la planta baja del espacio.

Se respira trabajo y adrenalina. No es para menos. En esa usina, ubicada a pocos metros del estadio de River Plate, epicentro del barrio de Núñez, funciona About Entertainment, la compañía que fundó Bo en 2020 y cuya dirección comparte con Mercedes Reincke, Natacha Cervi y Ezequiel Olemberg.

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Además, la empresa interviene, de manera asociada, con algunas actividades de Rebolucion, productora de cine publicitario con más de 700 spots realizados, también cofundada por el realizador de insoslayable linaje en el mundo cinematográfico.

-¿Por dónde comenzamos?

-Por donde quieras.

Como guionista, Armando Bo ganó el Oscar y el Globo de Oro a Mejor Película por Birdman, junto a su coequiper Alejandro González Iñárritu, con quien también trabajó en el laureado film Biutiful
Como guionista, Armando Bo ganó el Oscar y el Globo de Oro a Mejor Película por Birdman, junto a su coequiper Alejandro González Iñárritu, con quien también trabajó en el laureado film BiutifulSantiago Filipuzzi

About Entertainment fue la responsable de productos como la serie Presidente, dada a conocer en 2020 en Amazon Prime Video, la misma plataforma donde, durante la temporada 2024, se estrenó la serie Cromañón.

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Este año, la compañía liderada por Bo está detrás de Moria, la biopic seriada de Netflix en torno a la figura de la popular estrella argentina Moria Casán, y de Barreda, el film también estrenado por Amazon Prime Video que recrea la vida y la tragedia provocada por el femicida Ricardo Barreda, responsable de la muerte de su esposa, hijas y suegra. Además, el productor supervisa la plataforma Shorta, vinculada a la realización de ficciones verticales de corta duración.

Además, About Entertainment produce actualmente el largometraje Las Malas, adaptación de la novela homónima de Camila Sosa Villada, que contará con dirección del propio Armando Bo.

-Más allá de las cuestiones más evidentes, ¿qué significa el cine en tu vida?

-Qué pregunta, me vas a destruir, voy a tener que ir al psicólogo.

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-Nunca está de más.

-El cine es la posibilidad de contar historias, pero también es una forma de vida, no sé si conozco otra, no me acuerdo. Nunca fui tan rebelde, quise ser abogado, pero terminé acá.

Armando Bo, de reconocido camino internacional, es protagonista de una vida sumamente atípica. Nació en el seno de una familia instalada en el mundo del cine y su propio derrotero no solo afirma tal identidad, sino que mejoró la estirpe con creces sin desoír lo que dictamina la sangre. Nombre y apellido con historia y peso propio que enaltece con emancipación inteligente.

Su padre es el actor, realizador y productor Víctor Bo y su abuelo fue el ilustre y controversial director Armando Bo. Ese ecosistema en el que creció le permite entender que “el cine es la posibilidad, en algún punto, de cambiarle la vida a la gente, de emocionar y hacer pensar; también es un trabajo, un trabajo no redituable, porque es muy difícil hacer cine desde lo económico”.

Más allá de los escollos materiales, hace pie en un pensamiento no menor: “Hay mucha inversión emocional para poder tener una estructura que nos permita contar historias”.

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-Esfuerzo, convicción y presupuesto.

-No hacemos todo esto para cobrar dinero, sino porque hay una pasión. El cine tiene todo en contra, todos son problemas a solucionar en proyectos que toman muchos años de trabajo.

Cuenta que Barreda nació como una idea primigenia hace 15 años y Las malas tuvo su germen hace más de un lustro. “El momento del país va decidiendo cuándo y cómo hacer las cosas”.

En Barreda, Carla Peterson es Gladys Marta Mac Donald, la esposa del asesino, y Mercedes Morán personifica a Elena Arreche, suegra del odontólogo
En Barreda, Carla Peterson es Gladys Marta Mac Donald, la esposa del asesino, y Mercedes Morán personifica a Elena Arreche, suegra del odontólogoPrime Video

A los nombres conocidos de su estirpe, hay que nomenclar que es bisnieto de Silvestre Machinandiarena -cofundador de los Estudios San Miguel. “Vine con un cuchillo entre los dientes, desde los 17 años que estoy en un estudio de cine, fui meritorio, asistente, productor, escritor y director, pasé por todos lados. Tuve la suerte de aprender en el cine publicitario, un espacio que me enseñó y me ordenó”.

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Una enorme pizarra refleja esa multiplicidad de actividades. Aparecen títulos estrenados y otros que aún no vieron la luz. Algunas ideas sueltas y nombres propios que hacen pensar en largometrajes o series con todo el potencial de masividad imaginado. En esa pizarra se resume lo aleatorio de su cabeza creativa, de su corpus de trabajo incesante.

Armando Bo habla con acelere, pero no encimando sus ideas. Tiene claro dónde está parado y el rumbo escogido. “Mi filosofía es que los proyectos son como hijos y tienen que quedar increíbles, si podemos ganar plata y que eso implique generar otros proyectos, mejor aún”.

En su amplio escritorio y con la antigua cámara de su abuelo como objeto fetiche e inspirador
En su amplio escritorio y con la antigua cámara de su abuelo como objeto fetiche e inspiradorSantiago Filipuzzi

-¿Cuántos colaboradores trabajan en About Entertainment?

-Depende el momento, pero seremos cerca de treinta personas.

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-Como le sucede a casi todos los realizadores, ¿has puesto en riesgo tu patrimonio en función del cine?

-Todos los días.

-Si bien desarrollás una carrera internacional, lo cierto que, en los proyectos de largo aliento, también te enfrentás con los constantes cambios de reglas del juego que propone la economía de nuestro país.

-Y a eso le sumo las cuestiones personales, separaciones de pareja, hijos; por eso me resultan importantes los proyectos que atraviesan todo eso y quedan latentes. No siempre soy el que dirige, me gusta también ubicarme como el productor que va empujando.

Confiesa que apuesta su presente personal a una nueva pareja y menciona también su rol de padre: “Puedo hacer lo que hago gracias a todos los que me bancan, de lo contrario, sería muy difícil”.

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-Hace un momento, mencionaste el ejercicio de la terapia. ¿Te llevás bien con las ideas de Freud o Lacan?

-Necesité analizarme, porque era un desastre. Uno es “nieto e hijo de”, así que había que acomodar un montón de cosas.

-Y madurar.

-En el cine es muy importante la madurez y hasta las cicatrices que te propone la vida. Lo bueno de esta actividad es que no hay fecha de vencimiento, como puede suceder con un futbolista, acá el paso del tiempo te planta mejor para lidiar con determinadas situaciones.

Resonancias

-Pienso en Cromañón, Moria y Barreda, historias que, por diversas razones, están embebidas en el inconsciente colectivo.

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-En mi casa siempre se habló sobre proyectos, fui aprendiendo a elegir temas antes que películas.

-¿Qué tiene que tener una historia para que decidas contarla como productor, guionista o director?

-No lo puedo decir, me van a “afanar” la fórmula.

-A las fórmulas hay que saberlas aplicar.

-Me parece que lo interesante es que, con la productora, estamos logrando una identidad, una mirada. ¿Qué pueden tener en común Moria con Barreda? Nada.

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-Sin embargo…

-Hay una manera de hacer y de estar atentos a temas relevantes donde la gente se siente parte. Aprendimos a producirlos a lo grande, sin priorizar lo económico, sino la calidad, hacerlos a todo trapo, nunca a medias. Una vez realizados, parecen fáciles, pero para lograr Barreda estuvimos cinco años detrás del material, nadie lo quería hacer.

-En Barreda, la dirección de Daniela Goggi es puntillosa y de una mirada que pone de relieve determinadas cuestiones en torno al género.

-Siempre quisimos que el proyecto tuviera una directora, la mirada siempre fue que se contara la historia desde las mujeres que habían sido silenciadas por quién las asesinó.

Luis Machín en la interpretación del femicida Ricardo Barreda
Luis Machín en la interpretación del femicida Ricardo Barreda
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-¿Cómo llega el proyecto audiovisual de la novela Las malas?

-Cuando me acercaron el libro, me resultó increíble. La contactamos a Camila (Sosa Villada), quien había visto mi película El último Elvis y le había gustado mucho. Al principio, solo iba a producir, pero el libro estaba esperando, de alguna manera, que me pudiera poner al servicio de esos grandes personajes.

-Y con un casting muy particular.

-Fue un privilegio estar cerca de esas mujeres y aprender de todas ellas. Creo que no soy tan importante, lo que importa es la historia de Camila (Sosa Villada), su libro y esas actrices que vuelven documental a esa historia, porque la vida de cada una de ellas impregna a la ficción.

El elenco de Las malas está conformado por Karla Sofía Gascón, Adela Buendía, Daniela Vega, Louta, Lola Rodríguez, Yenesi, Payuca, Romina Escobar, Daniela Ruiz y Lola Bahan. El material, que también cuenta con la participación de Luis Machín, se estrenará el próximo año. “Estoy orgulloso de lo que tenemos entre manos”.

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Armando Bo junto a uno de sus hijos en el estreno de la serie Moria, uno de los materiales más vistos de la plataforma Netflix durante la actual temporada
Armando Bo junto a uno de sus hijos en el estreno de la serie Moria, uno de los materiales más vistos de la plataforma Netflix durante la actual temporadaGerardo Viercovich - LA NACION

-La serie sobre Moria Casán tiene una factura estética y realización impecables, su elenco es por demás atractivo y la historia de su figura protagonista es llamativa, elementos más que válidos para lograr la adhesión del público. Sin embargo, ¿te sorprendió la magnitud de la repercusión del proyecto?

-La gente ama a Moria (Casán) y que ella se abra y permita contar su historia de esa manera, habla de quién es. Se puede contar la historia argentina y los cambios culturales a través de su figura y su pensamiento. Una vez más pateó el tablero al mostrarse como titiritera de su propia ficción. Javier Van de Couter hizo un trabajo sumamente difícil y tener a Sofía Gala (Castiglione) en el elenco terminó de validar la emoción del material.

Los nombres de Griselda Siciliani y Cecilia Roth -“tienen talento y peso específico”- terminan de completar un proyecto disruptivo en cada uno de sus aspectos estéticos y narrativos que ponen en valor determinados tópicos en torno a la figura de Casán.

“Pienso también en mi abuelo y en la ´Coca´ (Isabel Sarli), ellos, así como Moria (Casán), se pusieron al frente para cambiar las reglas”, dice.

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Sofía Gala Castiglione en la piel de su madre Moria Casán en la recreación del programa televisivo Monumental Moria
Sofía Gala Castiglione en la piel de su madre Moria Casán en la recreación del programa televisivo Monumental Moria

-Moria, ¿interpuso condicionamientos a la hora de la realización del guion?

-Siempre sostuvo que no quería que la serie fuera “careta”, algo que siempre combatió.

Raza

Armando Bo nació en 1978, el mismo año en el que se construía la casona vanguardista donde hoy funciona su compañía. Su abuelo, el ilustre Armando Bo -el gestor de una carrera con títulos de peso específico y el responsable de timonear los clásicos eróticos de su musa Isabel Sarli- falleció poco antes que su nieto cumpliera tres años.

-¿Tenés algún recuerdo de él?

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-No, pero, como es una vida anterior a las redes sociales, veo a mi abuelo en movimiento, a mi viejo cuando era joven; hay películas, fotos, todo está documentado. Mucha gente me dice que soy parecido a mi abuelo, creo que tengo su misma fuerza, ya que era un tipo muy productivo, iba siempre para adelante, al punto tal que, en una oportunidad, Jorge Luis Borges le dijo “Armando, usted es un gerundio”. Aunque el nombre pese, uno va armando cosas.

Víctor Bo, Isabel Sarli y Armando Bo, nombres con peso, identidad y estilos muy propios en la industria cinematográfica nacional
Víctor Bo, Isabel Sarli y Armando Bo, nombres con peso, identidad y estilos muy propios en la industria cinematográfica nacionalLA NACION

-Trabajar en el exterior con reconocimiento, ¿te emancipó del peso del apellido?

-Fue muy importante lograr todo eso. Considero que tuve bastante suerte, pero también soy consciente que la busqué como loco. Cuando aparecen las oportunidades hay que estar ahí para meter el gol. A los 21 años, comencé a viajar para hacer publicidad y aún no sé cómo caí en los mejores lugares. Sitios donde no conocían ni a mi abuelo ni a mi padre.

-Te probaste y te pusieron a prueba.

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-Luego llegó la posibilidad de trabajar con (Alejandro González) Iñárritu, hoy un amigo.

-¿Cómo se dio?

-Un socio suyo me invitó a dirigir publicidad en México, en la productora de Alejandro (Iñarritu). Ellos no sabían quién era mi familia, no conocían a Isabel Sarli ni a los Superagentes (saga de films para las infancias que protagonizaba su padre). Tuve la suerte de aprender de los mejores.

Tiene un porte imponente y un estilo que lo convierte en una persona, sumamente afable y  con marcada personalidad
Tiene un porte imponente y un estilo que lo convierte en una persona, sumamente afable y con marcada personalidadSantiago Filipuzzi

Como director, debutó con El Último Elvis (2012), presentada en Sundance y ganadora del premio a Mejor Película en San Sebastián. En 2018 estrenó su segundo largometraje, Animal, protagonizado por Guillermo Francella.

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“La Coca”

-En la pizarra detrás de tu escritorio leo “Isabel”. ¿Llegará la serie sobre la actriz fetiche de tu abuelo?

-Siempre hay alguien que quiere contar esa historia, pero lo cierto es que lo familiar está latente y tenemos tantas anécdotas que nadie tiene que creo que somos quienes tenemos que hacerlo.

-Sin dudas.

-Es una idea que está cerca, pero siempre aparece algún otro proyecto para priorizar. Si alguien quiera hacerlo, que no se atreva, porque con mi familia lo vamos a hacer antes y mejor.

Isabel Sarli, una de las actrices más atípicas del cine nacional
Isabel Sarli, una de las actrices más atípicas del cine nacional
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A sus 19 años, Armando Bo rodó un cortometraje con la musa de su abuelo, aunque, con el correr del tiempo, Sarli manifestó su enojo con el joven que la había caratulado como la “amante” del padre de Víctor Bo.

-Fue un petit escándalo.

-Le pedí disculpas, pero, antes que todo, soy nieto de mi abuela María Teresa Machinandiarena, y eso no me pone en contra de Isabel, porque es una historia que no viví.

-Tu abuela, ¿hablaba sobre Isabel?

-Hay quinientas historias al respecto, fue muy fuerte cómo se vivió eso internamente. Jamás la juzgaría a Isabel, pero el chocolate me lo hacía mi abuela.

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-¿Es cierto que, en el velatorio de Armando Bo, tu abuela se retiró un momento para permitir que ingresara Isabel Sarli?

-En realidad, la dejó entrar a su casa cuando mi abuelo estaba muy enfermo, eso habla de la elevación de mi abuela. No negó a Isabel, no se puso en víctima y aceptó cómo era esa vida.

Armando Bo muestra a LA NACION algunos remitos rubricados por la actriz pacata e intérprete de papeles eróticos sin contradicción y una cámara de época que perteneció a su abuelo ilustre. Invita a tomar el aparato que, por cierto, pesa unos cuantos kilos, tan alejado de las liviandades de la tecnología digital.

Nicolas Giacobone, Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris Jr. y Armando Bo en la gran ceremonia del Oscar entregado por la Academia de Hollywood
Nicolas Giacobone, Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris Jr. y Armando Bo en la gran ceremonia del Oscar entregado por la Academia de HollywoodPAUL BUCK - EPA

-En un bar y con solo diez mil dólares fundaste tu compañía.

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-Es así.

Aquella productora, aún en funciones, es Rebolucion, muy abocada al cine publicitario, y, en cierta forma, la matriz de la posterior About Entertainment.

“No siempre hice lo que quise, pero nunca hice lo que no quise”, afirma, muy plantado en sí mismo, pero lejos de toda soberbia. “Todo comenzó con diez mil dólares, pero lo cierto es que el dinero invertido a lo largo de los años es una cifra mucho mayor; siempre miro a largo plazo y estoy convencido que, si uno pone todo, con el tiempo las cosas salen”.

Crisis y nuevas tecnologías

-¿Qué mirada tenés sobre la situación actual del Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales)?

-Una cosa es el Incaa y otra es el país. Producir en la Argentina es difícil y carísimo. Las malas es una de las pocas películas apoyadas por el Incaa, estoy agradecidísimo, porque, de otra forma, no se hubiera podido hacer, pero también soy consciente que tengo un montón de amigos que no tienen trabajo. Es muy difícil ponerse en un solo lugar, sería poco empático. Hoy, es muy difícil generar un éxito comercial, porque hay videojuegos, redes sociales, teléfonos; eso hace que sea complejo que la cultura sea redituable. Por eso, la mirada sobre lo exitoso es peligrosa, porque no se pueden frenar algunos proyectos porque no logren ese rendimiento. Creo que el presidente Javier Milei tiene una mirada extrema. A veces, se habla de la industria de una manera que no está buena, se mira como si todos fueran ladrones y no es así. Está lleno de trabajadores honestos, gente que sabe mucho.

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-Más allá de los largomentrajes y las series, estás trabajando en torno a las ficciones verticales.

-No tiene mucho que ver con el cine, pero si con contar historias de ficción, es una forma narrativa diferente.

-La plataforma Shorta vehiculiza esa posibilidad.

-Se trabaja mucho con el análisis de datos y lo que hacemos es dar oportunidades a gente que, quizás, no filmaría nunca. En Shorta, como los proyectos son de bajo costo, mucha gente puede contar historias, fallar y volver a empezar. Lo mismo sucede con actores que, posiblemente, no protagonizarían en títulos más ambiciosos desde lo comercial. En la modalidad vertical, en los últimos seis meses se filmaron cuarenta ficciones. El volumen es alto, pero no es competencia para el cine, es otra alternativa. Incluso, para quien no tiene trabajo, allí puede curtirse y, cuando le toque jugar el Mundial, podrá hacerlo.

-¿A favor de la IA en el cine?

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-Es una herramienta, pero genera un poco de miedo. Lo que se sabe del mundo del cine y la fotografía no puede ser igualado por la IA, pero es cierto que baja mucho los costos de las realizaciones. Quizás, habría que verlo como un aliado que facilitará las producciones, porque, si necesitás que alguien vuele, se puede hacer, o lograr determinados escenarios sin tener que trasladarte. De todos modos, la IA no puede reemplazar ni a los actores ni a los técnicos.

-Más allá de las obviedades en las que se pueden caer, ¿qué implica ganar un Oscar?

-Genera responsabilidad y presión. Te empuja a querer más y a hacer todo de la mejor manera posible. Tuve suerte, pero también busqué y busco lo que me sucede.