Saltar al contenido principal
Berugo Carámbula, de Telecataplum e Hiperhumor a erigirse como uno de los conductores más queridos de la TV argentina
Suscriptores

Berugo Carámbula: de aquel irreverente gaucho Gabino al conductor que se atrevió a soñar y a competir con Susana

Alejandro Romay le propuso competir con la diva de los teléfonos y no dudó; de ahí en más, ese músico uruguayo un poco payaso un poco actor, se metió definitivamente en el corazón de los argentinos

Alejandro Romay le propuso competir con la diva de los teléfonos y no dudó; de ahí en más, ese músico uruguayo un poco payaso un poco actor, se metió definitivamente en el corazón de los argentinos

11'
Compartir

El actor estaba entre bambalinas, maquillado, con la letra sabida y feliz por la oportunidad. A su lado pasaban técnicos, compañeros y una productora apurada por resolver un problema de último momento que tenía la dueña del programa, Susana Giménez. Al mismo tiempo, en el estudio de Telefe retumbaba la voz de Hugo Sofovich, dando instrucciones al equipo técnico desde el control. Y en un momento todo se detuvo, el actor empezó a sudar frío, a tener palpitaciones, a desesperarse. ¿Por qué, si era apenas un sketch más de los miles que había hecho a lo largo de su carrera? ¿Por qué, si estaba en un set de televisión, un espacio que siempre sintió como propio y con el que soñaba desde chico? Para Berugo Carámbula, aquello fue la sospecha de que algo en su salud no andaba bien. El primero de los ataques de pánico, que comenzó a sufrir cada vez más frecuentemente, y la antesala del Mal de Parkinson, que diezmó paulatinamente los últimos diez años de su vida, truncando una carrera que parecía no tener techo. “Hubo momentos en que tuve que dejar de trabajar porque no podía, me desmayaba, me sentía muy mal”, confesó alguna vez.