
Greta Garbo hizo apenas 28 películas; tras 16 años en Los Ángeles, se fue a Nueva York para no volver
“Quiero estar sola. Solo quiero estar sola”, suspiraba Grusinskaya, la bailarina de ballet que interpretaba Greta Garbo en el film Gran Hotel, de 1932. Nueve años después de aparecer en esa película, la actriz sueca decidió retirarse del cine. En ese momento era una de las estrellas más populares y exitosas de Hollywood y su alejamiento hizo que muchos recordaran aquella famosa escena y la interpretaran como un indicio de lo que estaba por venir. El desconcierto en la industria del cine era total. Con tantas aspirantes a actrices pululando por Los Ángeles en busca de su gran oportunidad nadie comprendía como Garbo podía renunciar a todo con tanta convicción. Ella, que había sido una de las pocas intérpretes en lograr atravesar con éxito el paso del cine mudo al sonoro, aparentemente solo quería estar sola, lejos de la fama, los fanáticos y la actuación.
