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César y Mónica, una vida juntos
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El “mujeriego” y la “cheta”: una historia de amor secreto, las palomas mensajeras y una vida dedicada al periodismo

Fue el trabajo periodístico el que unió a César Mascetti y a Mónica Cahen D’Anvers y la admiración que se profesaron desde el comienzo devino en una gran historia de amor que tuvo a todos los argentinos como espectadores

Fue el trabajo periodístico el que unió a César Mascetti y a Mónica Cahen D’Anvers y la admiración que se profesaron desde el comienzo devino en una gran historia de amor que tuvo a todos los argentinos como espectadores

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El 12 de septiembre de 2022, sabiendo que la cuenta regresiva había comenzado, César Mascetti se sentó en su amado escritorio, el que había heredado de su tío Facundo Larrondo, y escribió: “Me estoy muriendo en San Pedro, rodeado de durazneros en flor y de naranjos que esperan su turno para dejar caer sus pétalos e inundarnos a todos de perfume. Estoy en el medio del campo, caminando con mis perros, que perciben desde hace días lo que va a pasar. Estoy mirando el río, escuchando las campanas que escuchaban mis abuelos. Estoy por ver volar a las palomas, que cubrirán el cielo como todas las tardecitas. Dentro de poco me llevarán con ellas para enseñarme el camino. Me estoy muriendo en San Pedro, a los 80 años, donde siempre quise morir, junto a la mujer que amo, abrazado a mi familia, ¿qué más puedo pedir? Me estoy muriendo en paz, con la satisfacción del deber cumplido”. Seguramente tenía razón.