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Miguel Gila en Alejandra mon amour, de 1980
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Gila: vivió en carne propia las peores pesadillas de la guerra y de allí brotó el humorista brillante que se enamoró de Argentina

Estuvo preso con Miguel Hernández y pasó una década entre guerras, prisiones y huídas; en Buenos Aires encontró un terreno fértil para desarrollar su arte y el recurso que lo acompañaría en TV

Estuvo preso con Miguel Hernández y pasó una década entre guerras, prisiones y huídas; en Buenos Aires encontró un terreno fértil para desarrollar su arte y el recurso que lo acompañaría en TV

11'
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En una de sus rutinas más recordadas, Gila era un soldado que teléfono mediante se comunicaba con el adversario: “Hola, ¿está el enemigo? Qué se ponga”. El sketch era pura simpatía y una innegable muestra de talento del artista, pero su génesis era mucho más profunda: Gila -el hombre, no el personaje- también había atravesado una guerra, en la que había conocido la sensación de perderlo todo. Incluso su vida. Porque sí, en el campo de batalla, siendo un adolescente, había sido fusilado por el enemigo.