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Julio De Caro: del incómodo encuentro con Mussolini a su amistad con Gardel
Nació el mismo día que el Zorzal Criollo y se profesaron admiración mutua; su estilo marcó una época y fue una bisagra entre la vieja guardia del tango y la renovación

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La voz retumbó en toda la casa: “Mi hijo va a ser algo más elevado que un profesional del tango. Va a ser médico”. Don José era profesor de conservatorio en Milán, y previo paso por Nápoles, recaló en Buenos Aires. Aquí tuvo esposa, trece hijos y un conservatorio en el que continuar con su pasión: la música clásica. De los 13, Julio y Francisco De Caro fueron los que asimilaron más y mejor el ADN familiar: el primero como violinista, el segundo como pianista.
Por Guillermo Courau
