
Fue por años un rumor recurrente en la meca del cine y el acto que contradijo a una práctica habitual por aquellos años, cuando las grandes divas no debían tener hijos si querían seguir en el firmamento de Hollywood
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Como le sucede a muchas novias cuando se acerca la fecha de su casamiento, Judy Lewis sentía que sus nervios le estaban jugando una mala pasada. Claro que a diferencia de otras personas en su lugar, sus dudas no giraban en torno a su futuro marido sino que a dos semanas de su boda, Lewis no lograba sacudirse la sensación de que el enlace no sería lo feliz que todos a su alrededor deseaban que fuera, si ella no resolvía su complicada relación con su madre, la celebrada estrella del cine Loretta Young.
Por Natalia Trzenko

