
La diva del cine decía tener mala suerte con los hombres hasta que un gánster se cruzó su camino; arruinó la de Turner y la de su hija de 14 años
“El papel más dramático de toda su carrera”, decía la tapa del diario New York Daily News del 12 de abril de 1958. Bajo el título, una fotografía mostraba a Lana Turner, una de las estrellas más glamorosas y admiradas de Hollywood desde los años 30, durante la audiencia en la que durante más de una hora se indagó en su vida privada. Aunque sus decisiones la habían llevado hasta un juzgado en Los Ángeles, ella no estaba en el banquillo sino Cheryl Crane, su hija de 14 años, quien podía ser condenada por homicidio. “La gran tragedia de Hollywood”, escribió por aquellos días la famosa columnista de chismes Louella Parsons, quien tantas veces había tenido a Turner como la protagonista de sus textos para Los Angeles Times. Pero esta vez era distinto: ya no se trataba de insinuar o revelar los supuestos romances de la actriz con sus coprotagonistas Clark Gable o Frank Sinatra, ni de documentar las salidas que le habían ganado el apodo de “reina de la noche” ni de reflejar los comentarios socarrones sobre sus muchos matrimonios fallidos.

