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Linda Peretz: de su vuelta al teatro y su labor solidaria a su buena relación con su ex, Carlos Rottemberg

Luego de nueve años, la actriz regresa al escenario para protagonizar 8 mujeres, en el Multiteatro

Linda Peretz regresa al teatro de la mano de José María Muscari
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Hacía nueve años que no se subía a un escenario, pero la “sequía” llega a su fin: Linda Peretz vuelve al teatro con 8 mujeres, que con dirección de José María Muscari, se estrena el 8 de octubre en el Multiteatro.

En estos años, Linda se dedicó, sobre todo, a ejercer la presidencia de la Casa del Teatro. A sus 84 años no para porque dice que su destino es el trabajo de acción social, tanto arriba como abajo del escenario. En una charla con LA NACION, confiesa cuánto extrañaba actuar y también dice que su mentor es su propio hijo, Tomás Rottemberg. Además, cuenta cómo está hoy la relación con su ex, el productor Carlos Rottemberg.

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-¿Es la primera vez que trabajás con Muscari?

-Muscari me convocó en otras oportunidades para hacer otras obras, pero nunca pude aceptar, así que ahora festejo que me haya vuelto a llamar para trabajar con él. La obra está basada en un libro del inglés Robert Thomas y también hay una película francesa de los 90 que dirigió François Ozon con Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Fanny Ardant y un elenco de actrices maravillosas. Además, la obra se hizo en Buenos Aires hace quince años. Tenía muchas ganas de trabajar en el teatro porque ese es mi oficio que quiero tanto y que practico todos los días. Estoy re entusiasmada con este personaje que me tocó.

Linda Peretz vuelve al teatro: el 8 de octubre sube a escena 8 mujeres
Linda Peretz vuelve al teatro: el 8 de octubre sube a escena 8 mujeresGentileza Linda Peretz

-¿Y cuál es ese personaje que te tocó?

-Soy la suegra del hombre que aparece asesinado. Un personaje muy autoritario. La historia transcurre en una casa de campo durante los años 50, donde el dueño de la mansión aparece asesinado y, a partir de ese momento, comienza una larga y tensa jornada de investigación. Hay ocho mujeres en el lugar que son sospechosas de haber matado a ese hombre. Pero todo en tono de comedia. Me gusta mucho entrar en la energía de otra persona. Es una labor muy interesante.

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-¿Cómo se amalgamó este elenco femenino?

-No había trabajado con ninguna de las chicas. Son Marita Ballesteros, María Leal, Cecilia Dopazo, Emilia Mazer, Silvia Pérez, Mónica Villa y Juanita Repetto. Pero fui compañera de María Leal cuando estudiábamos en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. Y claro que me encontré con algunas de ellas en la vida. Me recibieron muy bien, somos muy compañeras, y cada una está en su labor, tratando de componer el personaje lo mejor posible. Estamos en pleno proceso de ensayos.

-Hablar de Linda Peretz es hablar de La flaca escopeta y de No seré feliz pero tengo marido. ¿Qué recuerdos tenés de esos trabajos?

-El actor está disponible para hacer cualquier tipo de personaje, siempre que lo quiera hacer y siempre que esté de acuerdo con los productores. La flaca escopeta, por sobre todas las cosas, fue un trabajo de composición. Era como un dibujito animado en la voz, en los movimientos. Había hecho Popeye y Olivia con Hugo Midón, en los años 90, y luego fui convocada por Alejandro Romay para hacer Olivia en Canal 9. Pero no se podía porque es un producto absolutamente norteamericano y había que pedir muchos permisos, entonces hice un personaje inspirado en Olivia. Fue una experiencia maravillosa que hice durante muchísimos años. Primero en televisión y después en teatro. Tengo un recuerdo hermoso que asocio con mi hijo Tomás, porque también estaba un poco inspirada en ese niño que tenía en casa, con quien tenía, y aún tenemos, una conexión amorosa inmensa. Él es consciente de que trabajó para La flaca escopeta, así que me encanta evocarlo. Hoy Tomás tiene 40 años. Por otra parte, durante más de veinte años hice No seré feliz pero tengo marido y eso también tiene que ver con lo social, que me interesa mucho. Porque animé a las mujeres a hablar de ese tema.

Linda Peretz, en sus comienzos: "Era una flaca poderosa, y también muy prejuiciosa", recuerda
Linda Peretz, en sus comienzos: "Era una flaca poderosa, y también muy prejuiciosa", recuerda
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-Hiciste también varias películas con Alberto Olmedo y Jorge Porcel. ¿Cómo era trabajar con ellos?

-Cuando yo era muy jovencita trabajaba mucho de sexy porque tenía un cuerpito muy llamativo. Era una flaca poderosa, y también muy prejuiciosa. Quizá no valoraba tanto lo que tenía y quería más. Tomaba eso como un trabajo, pero soñaba con hacer algo más contundente en el teatro. De muy chica hice cine y después debuté en teatro con una obra de Bertolt Brecht, El preceptor. Y no fue casualidad porque mi deseo era hacer cosas con una impronta cultural, política y social. Entonces eso me construyó mucho.

-Tu hijo siguió los pasos de su papá, Carlos Rottemberg. ¿Qué sentís viéndolo trabajar como productor de teatro y cómo es el vínculo que tienen hoy?

-En esta profesión hay que luchar, hay que trabajar muchísimo y él es muy trabajador. Salió al padre, que es un gran productor y sabe armar un elenco. Tomás tiene mucha cancha y a mí me encanta cómo trabaja. Además, es tan buen hijo que yo acepto todo lo que viene de él, porque es mi amor. Podés tener muchos maridos, muchos amantes, muchos novios, pero el amor de tu vida es un hijo. Yo lo siento así. Trabajé con él en Tijeras salvajes, pero también estamos permanentemente pergeñando, y ahora él me da consejos a mí. Es un señor. Yo tenía muchas ganas de trabajar, pero recibía ofertas que no me convencían, entonces yo le consultaba porque es como mi mentor. Tengo un hijo mentor que adoro.

-Trabajaste muchos años con el padre de Tomás, incluso después de que se separaran. ¿Cómo funciona esta empresa familiar?

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-Con mi exmarido hicimos mucho, compramos todas las propiedades que tenemos y eso me da mucho orgullo, mucha pertenencia a la sociedad que formamos. Juntos le enseñamos a nuestro hijo cómo es el trabajo. Es tan intenso, porque hay que trabajar mucho para lograr y ganar cosas. Tenemos la cultura del trabajo en la familia, absolutamente. Tomás era muy chiquitito y podíamos trabajar juntos y pensar en el futuro. Fue una parte de mi vida que recuerdo con mucho cariño. Ahora Carlos está casado con otra persona que respeto y acepto la situación totalmente porque nos queremos y respeto a su familia; tiene dos hijos divinos que son los hermanos de Tomás, y eso a mí me llena de amor y es constructivo. Lo tomo con una gran naturalidad, aunque yo no hice pareja después de mi separación.

"Tengo mi corazón, mi cabeza y toda mi personalidad metidas en el trabajo de la Casa del Teatro", comenta Linda Peretz
"Tengo mi corazón, mi cabeza y toda mi personalidad metidas en el trabajo de la Casa del Teatro", comenta Linda Peretz Gentileza Linda Peretz

-¿No volviste a enamorarte?

-No, ni nadie se enamoró de mí tampoco. Tengo mi corazón, mi cabeza y toda mi personalidad metidas en el trabajo de la Casa del Teatro, donde estoy desde hace diez años. Y es algo que me cuesta mucho porque yo soy actriz y nada más que actriz, y tuve que aprender una serie de cosas que tienen que ver con la mutualidad. Tengo una persona que me asesora en eso porque queremos volver a reconstruir la Casa del Teatro como una mutual, y no es fácil en este momento que no tenemos demasiado apoyo. Pero no importa, seguimos trabajando y tengo una comisión directiva extraordinaria de muchachos jóvenes que me ayudan mucho. Porque en la vida hay que intentar salir airosa de las situaciones.

-La Casa del Teatro es muy importante para muchos artistas que no tienen dónde vivir...

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-La Casa del Teatro es casi una empresa, con la particularidad de que es un lugar donde trabajás para el bienestar del otro. Mi trabajo siempre tuvo que ver con cuidar al otro, porque cuando te subís a un escenario querés que el público se divierta, se involucre con los personajes y la historia, hacemos todo lo posible para que ese público esté atento a lo que nosotros le damos. Y en la Casa del Teatro me pasa lo mismo. Estoy para ayudar, ahora desde el punto de vista social, al compañero que no tiene dónde estar y darle una casa. Mi misión es seguir la impronta de Regina Pacini, que es quien creó la Casa del Teatro, y también era una artista. Regina Pacini de Alvear era una cantante lírica de nacionalidad portuguesa que se casó acá con Marcelo Torcuato de Alvear mucho antes de que fuera presidente. Él la acompañó para que pudiera concretar su sueño, que era un hogar para artistas que no tuvieran dónde vivir. Seguir esa misión es muy fuerte en mi vida y en mi trabajo como actriz también. Y me encanta tener la energía para cuidar al otro. Uno tiene que ser colaborador con el otro. Yo creo que es la labor que la vida me destinó.

-¿Cómo fue que descubriste ese destino?

-Estudié en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano pintura, dibujo, francés. Tenía profesores maravillosos. A esa escuela fue también Marta Minujín, que estaba en otro año porque es un poco más grande que yo. Mis padres, que eran judíos sefaradíes búlgaros, querían que sus hijos fueran cultos y tuvieran una formación artística. Mis hermanos eran arquitectos, pero yo no quería ir a la universidad sino hacer el Conservatorio Nacional de Arte Escénico. Así que tengo los dos terciarios artísticos. Tengo 84 años y creo que yo ayudé al destino.

-¿Tenés algún secreto?

-Todos los días me tomo el trabajo de comer bien, de hacer gimnasia, de caminar, de hacer algo por mi cuerpo. Ahora estoy muy cansada porque ensayamos todos los días y eso se suma a mi actividad en la Casa del Teatro. Pero a mí no me importa porque es para construir una Argentina mejor. Me acuerdo que antes de cumplir los 60, yo decía que no tenía la edad que tenía; siempre mentía. Ahora soy más libre y puedo decir la edad que tengo. En todos lados soy la más grande. Y, en definitiva, lo importante es la salud. Esto me recuerda al difícil momento que está pasando Mirtha Legrand.

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-Ustedes son muy amigas de toda la vida…

-Muy amigas, sí. Y la quiero muchísimo. Hemos compartido muchas mesas, muchas comidas y hasta escenarios. Y es una compañera porque es la presidenta honoraria de la Casa de Teatro. Ojalá esté bien prontito.