
Nick Adams, el actor que fue conocido por ser amigo de las estrellas y cuya muerte forma parte de la leyenda trágica de Hollywood
Pionero de la autopromoción, fue nominado al Oscar y escribió un libro sobre su vínculo con Elvis Presley

La primera vez que la policía de Los Ángeles dio a conocer el certificado de defunción del actor Nick Adams la causa de su muerte figuraba como homicidio. Sin embargo, pocos días después las autoridades emitieron una corrección: según los hallazgos del equipo forense, Adams se había suicidado ingiriendo una combinación de tranquilizantes. Finalmente, el certificado fue modificado por última vez para consignar que los investigadores no podían aseverar cómo había muerto el actor y decidieron registrar los motivos de su fallecimiento como indeterminados. Esas idas y vueltas contribuyeron a alimentar la leyenda de Adams, quién en vida había sido más conocido por sus trucos autopromocionales y su amistad con estrellas como James Dean y Elvis Presley que por sus habilidades actorales. Incluso cuando fue nominado al Oscar como mejor intérprete de reparto por su trabajo en el film Acusado de homicidio (Twilight of Honor), el reconocimiento quedó opacado por la campaña que el propio actor organizó para convencer a los integrantes de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de que votaran por él. El desesperado intento no solo no le consiguió la estatuilla, sino que además lo transformó en el hazmerreír de Hollywood. Desde la perspectiva actual Adams fue una especie de pionero en el arte de la publicidad que rodea a la temporada de premios hoy en día y en el negocio de la generación de noticias o escándalos para llamar la atención del público y de la industria.
