
De dibujar tarjetas de fin de año a crear grandes personajes, como Inodoro Pereyra y Boogie el aceitoso; un rosarino inolvidable que fue, también, un artista único
Vaya usted a saber por qué. Será que, sin importar el día ni la hora, uno podía sentarse cerca de su autodenominada “mesa de los galanes” en el rosarino bar El Cairo, y disfrutar a distancia de su presencia. O será que no nos remordía la conciencia reírnos de la incorrección política de Boggie el aceitoso, de la sagacidad gauchesca de Inodoro Pereyra, o de la pasión inaudita de sus cuentos futboleros y su Rosario Central. Tal vez fuera que su creatividad saltaba de las viñetas para encaramarse en el mejor humor de Les Luthiers. O quizás soñábamos con ser amigo de sus amigos: de Sabina, de Serrat, de Caloi, de Quino, y siguen las firmas.

