
Qué fue de la vida de Ewa Aulin, la musa del cine erótico que deslumbró a Hollywood y lo dejó todo por amor
La actriz sueca de 76 años fue homenajeada en el festival de Venecia

La carrera de Ewa Aulin fue breve en los tardíos años sesenta y le valió dos títulos poco frecuentes por su excéntrica combinación: por un lado, fue una rubia etérea signada por la búsqueda existencial a partir de Candy (1968), película de culto de la psicodelia con estrellas masculinas como Richard Burton, Marlon Brando, Ringo Starr -después de su lucimiento en Anochecer de un día agitado de Richard Lester-, y el veterano John Huston; y por el otro, fue una actriz emblema del giallo italiano, quizás no en su vertiente más ortodoxa bajo las órdenes de directores como Mario Bava o Dario Argento, pero sí en películas que hicieron de ese subgénero popular una marca registrada, como La muerte puso un huevo (1968), de Giulio Questi, o La muerte sonrió al asesino (1973), de Joe D’Amato. Toda esa aventura entre la fama y su disolución, entre el descubrimiento adolescente y la nube del fracaso temprano, se concentró en una carrera de apenas una década que prometía hacer de Aulin la sucesora de estrellas suecas como Anita Ekberg o la bergmaniana Bibi Andersson, y terminó rápidamente, como en un sueño.
