
La ficción de ocho episodios se transformó en el nuevo fenómeno de audiencia de la plataforma de streaming, gracias a la fantástica actuación de Jenna Ortega como la hija mayor del sombrío clan
Dos chasquidos de dedos, una paleta monocromática de estilo funeral chic y más excentricidades de las que se puedan contar. Los locos Addams, título con el que se conoció localmente a la serie de 64 episodios estrenada en 1964 -más cábala que casualidad, teniendo en cuenta el tema-, fue un fenómeno global cuando los fenómenos globales eran tracción a sangre, generados boca a boca y se regaban por el mundo de maneras casi misteriosas. Pero en el caso de los personajes creados por el dibujante Charles Addams para la revista The New Yorker, el amor fue inmediato y tan apasionado como el que comparten Morticia y Homero. Después vinieron las películas en los años 90, con Anjelica Huston y Raul Julia y las versiones animadas más recientes hasta llegar a Merlina, la serie dedicada a la primogénita de la familia que lleva algo más de una semana como la ficción más vista de Netflix en todo el mundo.

