
La miniserie de ocho episodios, protagonizada por Steve Carell y Domhnall Gleeson, está disponible en Star+
El cine y la TV suelen utilizar a las sesiones de terapia como terreno fértil para crear historias tanto cómicas como dramáticas. Los secretos revelados, los viejos traumas revisitados y ese especial vínculo de confianza intramuros que en el exterior se esfuerzan por mantenerse como perfectos desconocidos, resulta inspirador para muchos creadores en busca de bucear en las profundidades de la psiquis y el alma de sus personajes. De sus múltiples apariciones en las películas de Woody Allen a ficciones como Analízame, Vulnerables, Los Soprano y En terapia, y tantas otras más, el trabajo psicoanalítico muchas veces funciona como el conductor ideal para narrar las complicaciones que supone ser humano. Y en general esos relatos conectan con los espectadores, no importa si tienen experiencias personales con el análisis o no. Es que algo de ese vínculo entre paciente y terapeuta parece ser el catalizador ideal para hacer avanzar la historia, para presentar con profundidad a dos personajes que parecen estar en los dos extremos del espectro de la salud mental y, sin embargo, están más cerca de lo que aparentan en un principio.
