
Por la antigua fábrica de carruajes próxima al Cementerio y garaje de grandes dimensiones que desde 2011 es conocido como El Galpón de Guevara circularon el año pasado unos 45 mil espectadores; la sala se convirtió en un fenómeno del circuito porteño
Pierpaolo Olcese es un productor italiano (aunque, dato al margen, en verdad nació en Inglaterra) que ha trabajado con grandes compañías del mundo. Hace unos 20 años pasó por Buenos Aires. Aquella experiencia lo marcó tanto, que decidió pasar junto con su familia mitad del tiempo en Milán y, el resto, en esta ciudad de la que se había enamorado. Su sueño era tener su propio teatro en este lado del Atlántico. Buscando lugares pasó por la calle Guevara casi esquina Dumont, pleno barrio de Chacarita, en donde descubrió que estaba a la venta una enorme garaje de dos pisos. Se tentó. Corría el año 2007. La zona no estaba, como actualmente, rodeada de bares, galerías de artes, restaurantes de autor y otras salas teatrales. Nada de eso le importó. La proximidad al subte y a los barrios de Palermo y Belgrano le resultó un dato tentador. El espacio, de 14 metros de frente y 40 de fondo, que se había construido en la década del 30 le parecía un lugar ideal. Según le contaron los vecinos históricos de la cuadra, en sus inicios allí había funcionado una fábrica de carruajes para el Cementerio de Chacarita. Luego pasó a ser exclusivamente una playa de estacionamiento techada (un bien preciado en estos tiempos).

