
Spider-Man: Turn Off the Dark sumó terribles accidentes y varios desatinos artísticos en sus pocos meses en cartel en Broadway, que pasaron a ilustrar uno de los capítulos más sombríos de la historia del teatro musical en los Estados Unidos
En el mundo del espectáculo los integrantes de la comunidad teatral son conocidos como los más supersticiosos en un ambiente en dónde las cábalas, los amuletos y los rituales abundan. Evitar el uso de ropa de color amarillo, no silbar en la sala ni desear suerte antes de una función y mucho menos pasar el tiempo entre actos tejiendo en el camarín, son algunas de esas reglas universales que, de romperse, creen muchos de quiénes trabajan sobre las tablas, traerán mala fortuna a la puesta en cuestión. En el caso del fiasco que resultó Spider-Man: Turn Off the Dark, el musical de Broadway inspirado en el superhéroe de Marvel, estrenado en junio de 2011, cabe imaginar que alguien debió transgredirlas todas.

