El teatro se nutre del tarot y el autoconocimiento

Propuestas como La rueda del tarot y La luna que te parió introducen al espectador en la astrología y la metafísica
Leni González
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10 de agosto de 2019  

El Astrólogo vaticinó que, debido a la pérdida de toda religión, la humanidad se preguntaría para qué quería la vida. Pero nada cambiaría, como imaginó Roberto Arlt en Los siete locos, hasta que el ser humano no reparara en qué se fundaba su desdicha.

No es un fenómeno ajeno que las artes escénicas se crucen con el psicoanálisis, la filosofía, la astrología y el tarot: puentes al autoconocimiento y al misterio del sentido. Desde caminos muy distintos, los artistas Alejandro Jodorowsky, creador de la psicomagia, y Eduardo Tato Pavlovsky, padre del psicodrama, encontraron en el teatro vías de canalización del sufrimiento. En los últimos años, más de un psicólogo se ha subido al escenario para "mostrar" conflictos y cómo podríamos resolverlos. No es la senda de la razón y sus explicaciones más o menos conocidas las que apuntan a la pregunta del principio. Quizás haya que abandonar un rato los razonamientos matriculados y dejarse llevar por la intuición, los sentidos, el corazón. Dos obras juegan con las energías ocultas que nos interpelan a nivel inconsciente: La luna que te parió (en septiembre, con niños La lunita que te parió) y La rueda del tarot.

No se trata de charlas o presentaciones esporádicas sino temporadas en cartel con público de lo más diverso que se acerca gracias al boca en boca, interesado por las mancias o por todo eso menos una variable: no hay consumo irónico, nadie va a burlarse. "Es un camino nuevo, un teatro con otras herramientas, además del arte y la poesía, ofrece conocimiento sagrado al servicio nuestro para ser explorado. El género aún no existe, por eso estamos muy visibilizados, estamos creando espectadores que aceptan y reciben bien la propuesta. Será que el universo así lo quiere", dice Tamara Alamprese, autora, productora y directora de La luna que te parió, con funciones desde hace cuatro años. Bailarina y actriz, desencantada con los pasos que daba, navegar en el misterio de la astrología la sedujo cada vez más y quiso convertirlo en hecho teatral. "Me centré en la Luna porque tiene que ver con la fuerza creadora, es la supervivencia más primaria, con qué nos alimentaron, el mundo emocional. Devela muchos secretos muy interesantes para compartir", explica.

Los espectadores se ubican de modo circular rondando a las doce lunas, de Aries a Piscis. Cada una está marcada por un cubo, que sirve como podio y guardado de cosas, donde se ubican en orden astral los actores y actrices, vestidos de blanco pero diferentes entre sí, que interpretan a estos arquetipos lunares. Desde afuera del círculo acompañan los ejecutantes Gonzalo Bubillo (cello) y Alamprese con cuencos y gong, y desde adentro, la compositora y actriz Melina Andrade (violín). Es una obra muy física, con danza, acrobacias y choques de cuerpos. No es una linealidad didáctica, sino doce minicuentos que muestran las partes brillantes y oscuras con las que venimos al mundo. En esos vínculos entramados, nunca aislados, emerge algo de nuestra identidad.

"En una fiesta de Navidad, vi a Victoria (García Garcilazo), actriz, tarotista y astróloga, tirar las cartas a amigos y familiares. Había armado, en esa escena, un ritual pagano, vi lo que causaba en la gente. Entonces se me ocurrió armar un espectáculo que pusiera en valor lo que había pasado en la fiesta. Que fuera acercamiento para quienes no saben nada y lúdico para los que saben y pueden de esta manera acercarse a lo teatral", dice Fernando Ferrer ( La fiesta del viejo y Ranas), dramaturgo y director de La rueda del Tarot. En la recepción, hay que elegir una carta; al entrar a la sala, se ofrece un vino o agua. Las bellas imágenes de los 22 arcanos mayores del tarot marsellés, como cuadros en una galería, rodean en semicírculo el escenario. A un costado, la bandoneonista danesa Stine Helkjær Engen toca sus composiciones mientras García Garcilazo, de negro, empieza a romper cualquier resistencia. Durante más de una hora y media, conducirá la ceremonia con cuentos de su propia historia, algunos datos del tarot y relatos ficcionalizados para acercar cada arquetipo a momentos de la vida, un puente desde lo cotidiano a lo trascendente, una ruta de transformación que siempre recomienza renovada.

"No vi otros espectáculos así. Mi única referencia fue el filósofo Darío Sztajnszrajber, con quien trabajé, que mezcla reflexiones, teoría, música, poesía. Me lo tomo como un lenguaje simbólico más, que dialoga con nosotros, que uno puede elegir entre otras metáforas; no es algo predictivo, es una lectura de signos, un acompañamiento en el camino", dice Ferrer citando al autor de ¿Para qué sirve la filosofía?, libro adaptado al formato teatral por Dardo Dozo con el título Como si la vida fuera un momento pacífico y estable, el unipersonal de Melina Petriella en Timbre 4.

Otra pitonisa, la experiodista, actriz y tarotista Victoria Arderius realiza eventos en fiestas y bares, hizo dos en el Maipo Kabaret y a modo de un stand-up presenta al tarot como una máquina de pensar. En septiembre, hará un show de autoconocimiento en el vernissage del artista plástico Fred Liniado, pintor de barajas.

La luna que te parió

  • Club de trapecistas Estrella del Centenario, Ferrari 252.
  • Sábados, a las 21. $ 300.

La rueda del Tarot

  • Espacio Callejón, Humahuaca 3759.
  • Domingos, a las 20. $ 350.

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