Con LeBron a bordo, es anillo o nada para los aficionados de Filadelfia
La exigente hinchada de los Philadelphia 76ers vive acostumbrada a las decepciones tras 43 años sin títulos pero quiere creer que, con LeBron James y un plantel de auténtico...

La exigente hinchada de los Philadelphia 76ers vive acostumbrada a las decepciones tras 43 años sin títulos pero quiere creer que, con LeBron James y un plantel de auténtico lujo, esta temporada será la buena.
"Nunca hemos tenido un equipo como este", dice entusiasmado Kairee Harvey, policía de 32 años y seguidor incondicional de King James.
"Todavía no me lo creo. Sigo un poco en un sueño", admite este residente del vecino estado de Nueva Jersey sobre la llegada este verano del máximo anotador histórico de la NBA.
Filadelfia dispone del quinteto con más concentración de talento de la NBA y probablemente de la historia de la franquicia.
Luce a dos ganadores del premio MVP de temporada (LeBron y Joel Embiid), el MVP de las Finales de 2024 (Jaylen Brown), otra figura All-Star, Tyrese Maxey, y uno de los jóvenes más prometedores de la competición, VJ Edgecombe.
Pero la llamada Ciudad del Amor Fraternal hace tiempo que aprendió que los grandes nombres no bastan para traer trofeos.
Los Sixers han contado con numerosos astros en las últimas décadas, desde Charles Barkley a Joel Embiid, pasando por Allen Iverson, pero ninguno le entregó un nuevo anillo desde el de 1983.
"Los aficionados de Philly tienden a ser prudentes", confirma Rob Nero, un artista local que ha realizado varias obras que representan a jugadores de los Sixers, expuestas en las paredes en todos los rincones de la ciudad.
"Estamos tan acostumbrados a ver nuestros sueños y nuestros corazones hechos pedazos", dice, "pero eso nunca nos impedirá emocionarnos y creer en nuestro equipo".
"En lo más alto de la ciudad"
El viernes, en el último partido de pretemporada, en la Xfinity Mobile Arena se colgó el cartel de completo en un ambiente generalizado de esperanza.
"Me han decepcionado varias veces, pero siempre estaré ahí para apoyarlos", asegura Laurie Ney, acompañada de dos Yorkshire Terriers enfundados, como ella, en una camiseta del equipo local.
Históricamente, Filadelfia ha sido la ciudad de los Eagles, su franquicia de football americano. El color verde de las Águilas, campeonas del Super Bowl en 2025, se impone claramente en las calles sobre el azul de los Sixers.
Hasta el año pasado Matthew Merovitz, un joven profesional, incluso habría colocado a los Filis, de las Grandes Ligas de béisbol, en el segundo lugar del barómetro de popularidad.
Pero mientras los Sixers han resurgido como claros aspirantes al título, los Filis cayeron recientemente a la primera en playoffs y los Eagles tienen un pronóstico sombrío con la baja indefinida de su estrella, Jalen Hurts.
"Esta temporada, cuando ves en qué situación están los demás, yo diría que los Sixers están en lo más alto de la ciudad", apunta Merovitz, vestido con una camiseta de LeBron.
"Convertirse en un equipo"
A partir del martes, jornada inaugural de la NBA, se comprobará si los resultados de los Sixers están a la altura de las expectativas.
Las jerarquías en un grupo que reúne tantas estrellas, con sus respectivos egos, están aún por definirse y son muchos los aficionados que creen que será el recién aterrizado Brown, figura de los Celtics durante una década, quien asumirá el mando.
"Es un conjunto de buenos jugadores. Solo tienen que convertirse en un equipo", resume Brian Yoder, septuagenario que conoció a los Sixers campeones de Julius Erving y Moses Malone.
Aquella plantilla de 1983, que apabulló a los Lakers de Magic Johnson en las Finales (4-0), también dio un gran salto adelante con la llegada al inicio de curso del MVP vigente, Moses Malone.
"La mayonesa cuajó", recuerda Brian Yoder, "eso fue lo que lo convirtió en algo fantástico".
"Estoy impaciente por verlos (alzar el trofeo) el año que viene", comenta a la AFP Clemon Johnson, uno de los héroes de la odisea de 1983.
El deseado título es lo mínimo que necesitarán LeBron y los otros veteranos del plantel para hacerse lugar en los corazones de los Sixers, que no son competitivos en playoffs desde la era del icónico Allen Iverson, líder del equipo subcampeón en 2001.
"Si no lo conseguimos esta temporada o la siguiente" (James ha firmado un contrato de dos años), advierte Elijah Davis, vendedor en la tienda de camisetas vintage Mitchell & Ness, "no sé si será el final para esta dirigencia, pero habrá cambios que hacer".

