
Una sociedad que solo actúa conducida por sus emociones y pulsiones renuncia a la idea de construir un mañana que le otorgue un sentido al día a día
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Las palabras son portadoras de significado y fuente de sentido. Engranajes indispensables del pensamiento, iluminan nuestra transmisión y comprensión de los hechos. Pero, a su vez, algunas palabras exceden su rol y tienen un aura, un halo, que las lleva más allá de su función original. Despiertan emociones positivas. Nos resulta imposible tratarlas sin que surja en nosotros una sensación agradable, de cierta familiaridad, de confort y hasta de deseo.

