
Pese a las recurrentes crisis económicas, los argentinos no estamos mal posicionados en los rankings globales de bienestar, donde los vínculos juegan un papel clave
Medir la felicidad es posible. Al menos así lo cree la ONU. Desde 2012, las Naciones Unidas publican el Informe Mundial de la Felicidad. En ese ranking anual a la Argentina, a pesar de sus recurrentes crisis económicas, le va relativamente bien. En 2024 quedó en el puesto 48 dentro de una lista de 143 países que –cuándo no– encabezan los nórdicos: Finlandia, Dinamarca e Islandia. ¿Qué factor es clave para el posicionamiento de los argentinos? A falta de “capital económico”, cuentan con “capital social”. Es decir, tienen fuertes vínculos familiares y de amistad, lazos que ofrecen contención. Una de las principales conclusiones de este tipo de estudios ratifica un dicho popular: “El dinero no hace a la felicidad”.
