
La obsesión y el ruido de fondo alrededor de Hitler
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No hace muchos años circulaba una broma sobre History Channel, el canal de televisión consagrado a la historia: se lo había apodado “Hitlerychannel”, por la cantidad de programas dedicados al Führer. Es muy probable que el personaje histórico y el período en el que actuó (el Tercer Reich) sean aquellos sobre los que se hayan escrito más libros (de ficción y de historia), y producido más películas y series. El horror y el espanto que suscitan la figura de aquel y su sed de aniquilación quizá sean la razón por la cual se haya convertido en una figura protagónica de primer nivel en el mundo del entretenimiento.
Ejemplo: en Ruido de fondo, la película de Noah Baumbach, basada en la novela homónima de Don DeLillo, nominada al Oscar de este año, uno de los personajes principales es Jack Gladney, interpretado por Adam Driver, un profesor de historia, titular de una cátedra de Hitlerología. Sus clases tienen tantos seguidores como los videos de una estrella de rock o de Drácula.
DeLillo escribió Ruido de fondo en 1985; antes, en 1978, había escrito otra novela, Fascinación, en la que Hitler no aparecía como personaje, sino como “objeto de deseo”. La trama de esa ficción se basaba en un rumor que corría en el mundo del arte erótico y sus coleccionistas, poco antes de que estallara el boom del mercado de arte. Se murmuraba que existía una película porno en la que uno de los “actores” era Adolf Hitler y que había sido rodada en el chalet alpino de este. Pero no había testigos que dieran buen sustento a esa versión.
Ya en la temprana década de 1920, corrían varias anécdotas, todas escandalosas, sobre la vida sexual de Hitler, a pesar de que era poco conocido. Este año se cumple el centenario del fallido golpe de Estado de Múnich (8-9 de noviembre de 1923), organizado por los nazis, que haría de Hitler un personaje político famoso en toda Alemania. Por cierto, la sociedad que formó en esa época con el militar Ernst Röhm, que sería el fundador de las SA (las tropas de asalto), no lo favorecía. Las SA estaban integradas por un número muy elevado de homosexuales (Röhm era uno de ellos), lo que echaba una sombra lateral, pero molesta, sobre la reputación de Hitler.
DeLillo construyó Fascinación sobre esos rumores y un hecho inquietante. En 1931, Hitler vivía en Múnich con su madre y su sobrina, la bella, soltera, y joven Geli Raubal (23 años). La inclinación del futuro Führer por ella y las demostraciones de afecto en público y en privado de las que era destinataria habían llegado a ser uno de los chismes más difundidos de la ciudad y del Partido Nazi. Cuando la muchacha, de modo imprevisto, se suicidó el 18 de septiembre de 1931, se llegó a pensar que Hitler la había matado.
Desde esa fecha hasta la actualidad, las “revelaciones”, de varia imaginación, sobre actividades sexuales de la pareja del tío y la sobrina podrían haber asombrado al doctor Alfred Kinsey, el célebre sexólogo. Hay muchos testimonios, indicios, cartas, pero ninguna prueba definitiva sobre esas hazañas genitales de juventud.
En Fascinación, un grupo de coleccionistas, galeristas y personajes más o menos turbios compiten para encontrar la inhallable película pornográfica filmada en los salones del Nido del Águila en Obersalzberg, el refugio alpino de Hitler, donde recibía a lo más granado de la alta sociedad nazi y a mandatarios extranjeros. Algunos supérstites y marchands dicen en la novela haber visto esa cinta de celuloide. Sin embargo, esos “privilegiados” no se ponen de acuerdo. Están los que dicen que el propio Hitler actúa en ella; y están los que niegan que se trate de una película porno. Pero DeLillo no es un hombre que ande con medias tintas. Él devela el misterio.
La vigencia de esa pasión por la intimidad de la corte nazi llega hasta hoy. Entre los artículos con más investigación y testimonios sobre “el tío y la sobrina” se encuentra “El ángel condenado de Hitler”, aparecido en Vanity Fair, en la edición de abril de 1992: catorce años después de Fascinación.
¿Podrán superhéroes, zombies y vampiros, terminar con la primacía del Mal encarnado en el Führer?





