
Dos pensadores abordan con miradas opuestas las voces que alarman sobre una inminencia apocalíptica
La inminencia del fin del mundo se ha anunciado infructuosamente en numerosas ocasiones a lo largo de la historia. ¿Hay, en la actualidad, elementos de peso para considerar que esas voces de alarma merezcan ser atendidas como nunca antes? La diferencia obvia con épocas anteriores radica en la capacidad de destrucción alcanzada por la tecnología bélica. Ya no es mera ficción la posibilidad de un estallido que acabe con la vida del planeta en poco más que unos instantes. Pero, además, el deterioro gradual, acaso irreversible, de la ecología planetaria también podría ser una amenaza contra lo viviente de potencial concreción en un plazo no muy lejano.

