
Una madre, todas las madres
Libros recientes de Adriana Riva y Teresa Arijón bucean en la materia escurridiza que sobre cada hijo proyecta el misterio de su progenitora

En el principio: una madre. Espejo inicial o herida; se balbucea mamá. También es una complejidad incesante, incluso cuando ya no está. Se la encuentra y, al final, inevitablemente se la pierde. Aun así, nunca parece haber suficiente madre: siempre está o siempre falta. Hay madres célebres, como Doris Lessing o Isabel Allende; otras solo se conocen por sus hijos, la de Borges, la de Marcel Proust, la de Vivian Gornick; en cambio, algunas son apenas un seudónimo invocado en una carta. Se puede escribir sobre la madre o contra la madre; hasta su ausencia se vuelve una presencia. Y en estos días, todas ellas son convocadas por dos autoras muy distintas que siguen el rastro de una madre y, sin proponérselo, funcionan como el anverso y el reverso de un mismo tapiz. Mientras la escritora Adriana Riva (Buenos Aires, 1980) desarma el nudo materno en Entre otras a través de fragmentos de memorias, biografías, chismes, entrevistas y narraciones de esas madres de escritores y escritoras, la poeta Teresa Arijón (Buenos Aires, 1960) escribe sobre la ausencia de su mamá en Soledad inesperada, una narración poética que ahonda en ese vacío que deja la muerte. Leerlas así, una junto a la otra, lleva a pensar que el camino de todas las madres lleva hacia la propia.
